Idania Torrero, de la Defensoría del Pueblo, durante el seminario sobre Capacitación de la Salud y Derechos de los Privados de la Libertad, indicó que esta situación conlleva a la proliferación de enfermedades y deficiencias en la alimentación, que demandan una mayor atención médica.
Alegó que el hecho de que estén privados de su libertad, no quiere decir que estén exentos de sus derechos.
De acuerdo a informes recabados por la Región de Salud, en el año 1967 se inauguraron las nuevas instalaciones de la cárcel de La Chorrera, con un solo pabellón con capacidad para 90 internos, luego se hicieron 2 pabellones adicionales, con una capacidad de 175 internos, que hoy alberga a 555 internos.
Los reclusos no están en las mejores condiciones, pues en la cárcel de La Chorrera, deben hacer sus necesidades fisiológicas en cartuchos.