Para Vasco Núñez después que la invasión llegó a la base de Río Hato, donde los estadounidenses probaron sus armas y atacaron a inocentes, todo cambió; había un Río Hato diferente, ya no era el de antes y no sólo por el ataque de bombas, sino por la actitud que asume en adelante la comunidad.
"Yo siempre he dicho y quiero sustentar que ese bombardeo que hubo en Río Hato tuvo algo diferente, bacterias o algo que hizo que e Río Hato y Panamá se transformara más violento, antes no habían estos grados de violencia, pero una vez pasó la invasión con estas bombas, el panameño y el riohateño cambió a un ser más violento" expresó.
Aviones y bombas
Llegamos a la playa de Farallón en Antón, un sitio donde se vivieron muy de cerca los bombardeos, allí nos encontramos con una señora de aproximadamente 48 años, ella no quiso revelar su nombre ni dar fotos porque aún teme y recuerda con dolor la invasión a Panamá.
Esta señora, a la que llamaremos Petra, recuerda mientras lavaba algo de ropa en su casa, que era el 20 de diciembre en la madrugada, todos dormían, cuando de repente los despertaron disparos y aviones que se apoderaban de Farallón, fue un caos, nos levantamos y gritábamos que llegaba la invasión por la cantidad de aviones y armas de los "gringos".
Para esta señora y su familia, esta fue la peor experiencia de sus vidas, pues fueron casi 12 días de zozobra, miedo, desesperación y hasta hambre, en algunas familias que salieron de sus casas a otros lugares a refugiarse.
"Todos salimos a otras casas que habían más abajo de donde vivimos actualmente, pero no existen, porque el mar se las llevó; aunque los recuerdos no se los lleva, porque a pesar de los años, como si fuera ayer, escuchamos el ruido y sonido de las bombas", acotó Petra.