En el mismo abandono en el que se han quedado algunas de las fincas bananeras independientes de Divalá, están varios puentes que conectan a varias comunidades.
Se han constituido en un serio peligro para las personas que viven allí y que han tenido que subsistir en base a la siembra y cosecha de productos agrícolas.
A través de las diferentes plantaciones, que componen lo que un día formó parte de la próspera industria bananera, existen varios puentes en pésimo estado, por donde tienen que pasar obligatoriamente las personas que entran y salen de estos lugares.
Sin embargo, el puente que comunica a la finca Santa Ana, con la comunidad de Chiriquí Viejo, es el peor de todos.
Este paso es el responsable de que a diario algunos carros queden atrapados entre sus viejos tablones, con el riesgo de caer al canal de desagüe que hay en esta comunidad.
Cuando esta finca se mantenía trabajando, al puente se le daba mantenimiento, el cual consistía en conservar lo más posible pegados los tablones de madera a los rieles que van por debajo.
No obstante, ahora los pedazos de madera, de los cuales muchos están podridos, se encuentran totalmente separados de los escasos rieles que aún mantienen la vieja estructura sobre los dos extremos del canal.
Víctor Morales, un señor que ha vivido durante muchos años en el lugar, manifestó que los puentes de esos sectores están en muy mal estado desde hace cinco años, cuando la finca bananera dejó de funcionar.
Además que son los propios residentes los que acomodan los tablones cuando es necesario.
"Siempre cuando están pasando algunos carros por aquí, los tablones se deslizan y entonces los arreglamos de nuevo", comentó.
Aseguró que por esta situación, los estudiantes del área tenían que caminar todos los días, porque el bus no podía entrar hasta la finca San Antonio, los tablones se desprendían de los rieles.
Un total de 35 familias son las que residen en la finca Sana Ana, donde según comentan ninguna autoridad hace algo para arreglar los puentes.