Otro caso de negligencia médica se investiga en el Hospital Rafael Estévez de Aguadulce. Una madre de 32 años clama justicia por la muerte de su niña.
Mireya Rodríguez, estudiante de quinto año de Licenciatura en Trabajo Social de la Extensión Universitaria de Aguadulce, relata su triste historia, después de darle cristiana sepultura a la pequeña en el cementerio de Pocrí.
Cuenta que su embarazo fue normal y tenía planificado el parto para el 20 de septiembre. Para esa fecha sintió dolores que calificó de inexplicables. "Sólo sentí que mi bebé se movía demasiado rápido en mi vientre", por lo que acudió rápidamente al hospital.
En urgencia le practicaron unos exámenes y se verificó que tenía la presión alta, por lo que la dejaron internada.
Presintiendo que algo malo estaba pasando, pedía desesperadamente que le practicaran una cesárea, horas después sólo se le informó que la criatura había muerto.