Manifestó que de los 17 niños que entraron, quedan 12 en el programa, porque la falta de apoyo familiar, la difícil situación económica y la desmotivación provocaron que optaran por trabajar, ya que necesitan llevar el dinero a sus casas.
Alegó que este grupo que recibe regularmente las enseñanzas en las materias básicas de matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales y español, han ajustado su trabajo al horario de clases, y se les da permiso para que cumplan con algunas responsabilidades que no pueden dejar, con la finalidad de que completen esta formación acelerada.
Indicó que la carita de estos niños que desean aprender y el esfuerzo que hacen por llegar a clases, son una gran motivación.
"Un día escuché cómo un pequeño me dijo que caminó largas distancias por potreros, y soy muy feliz cuando la maestra inicia las clases; ese día lloré de felicidad, porque estoy haciendo feliz a un niño", dijo.
Trabajo no es fácil
La implementación del programa no ha sido fácil, debido a que algunos padres no quieren que sus hijos vayan a la escuela y prefieren que sigan trabajando.
Informó que, debido a esta situación, hay padres que insisten en no mandarlos a estudiar y otros los envían, obligados por la presión de las autoridades, ya que este proyecto está apoyado por el MIDES y el Centro de Custodia y Cumplimiento de Menores.
Los niños participantes dijeron que ellos quisieran estudiar, jugar y soñar, pero su realidad familiar los ha llevado a las calles.
Según se informó, 94 niños participan del programa EPA a nivel nacional. De éstos, 52 se inscribieron en las provincias centrales y 42 en la comarca Ngöbe Buglé.
Por ahora, 17 niños de la comarca Ngöbe y dos, de las provincias centrales terminaron sus estudios primarios.