La historia de la llegada del baile congo a tierras panameñas, se asientan en los pueblos de Portobelo, lo que vuelve a rescatarse en un libro de 34 páginas que recoge las vivencias de su autora, Marisel Marín Zuñiga.
El libro narra al lector la tradición de este baile folclórico, propio de las costas de la provincia de Colón.
La obra, "Paloma", reina de los congos", recoge el orgullo de una raza, y además plasma todo lo que por años fue transmitido por sus antepasados.
Contiene además leyendas reales que fueron contadas a los bisabuelos, abuelos y padres de Paloma, y que ahora se dan a conocer.
La autora explica que la publicación del libro la hizo como iniciativa para que no se perdiera algo tan representativo de Portobelo: los congos y su baile.
Según explica, sus padres, Francisco Marín y Encarnación Zuñiga (Q.E.P.D.), conocida como Chonita, en su población natal de José del Mar, le contaron que durante el período de la esclavitud todo preso o esclavo tenía un día libre en su vida. Durante ese día ellos tenían derecho a bailes y relaciones con sus compañeros, en un lugar destinado para que todo español, dueño de hacienda o negocio, llevara a su esclavo para que se divirtiera, naciendo allí, de ese modo, el baile congo.
Le manifestaron que los esclavos, para desquitarse un poco de los tratos de sus dueños o amos, realizaban bailes que no eran más que burlas a los españoles. En los mismos, se colocaban las pocas prendas de vestir que tenían para esa gran fiesta en que ellos se sentían libres, sin cadenas.
Los esclavos también aprovechaban para hablar su dialecto, que se constituiría en su única arma para mofarse de los españoles, puesto que desconocían este tipo de lenguaje, y así se sentían un poco liberados por algunas horas.
En esta rica y pintoresca comunidad donde apenas habitan unas 70 familias, José del Mar guarda una de las historia más excitantes del baile congo, lugar de inspiración para que Marisel o Paloma iniciara su obra, que hoy debe conservarse en todos los centros educativos de la región para no dejar morir esta tradición que es parte del folclor nacional.
Al final del libro aparece un glosario, que recoge la traducción de algunos términos utilizados en el dialecto congo para sus cantos y conversaciones, entre estos:
Amudilla: amarillo; Bedinche: Berrinche; Biodinista: Tamborero; Bivis: Muerto; Businille: Vaso; Buyaco: Beyaco; Cudo: Cara; Chucho: Bolsa; Dica: Rica; Portucudo: Portobelo; Pedao: Ciego; Negre Macha: Congo; Mamonía: Diablo; y Peden el guege: Pelen el ojo.
Y así aparecen otros términos y su correspondiente significado en la primera edición, porque como promete la autora, del éxito de ésta vendrá la segunda que espera sea adoptada en los centros educativos del país.
Recuerda en especial a su madre Chonita que conocimos una tarde en José del Mar, pero que hoy ausente sigue en la memoria de los josepobreños y portobeleños que la recuerdan como una de las mejores cantalantes y bailarines de Congo.