Solo en el distrito de La Chorrera se han construido unos 50 proyectos habitacionales en los últimos 10 años y la cifra parece no disminuir, pues además de que hay algunos por culminar, también existen otros por aprobarse.
A ese ritmo se espera que dentro de tres años la población en el oeste llegue al medio millón. Pero, ¿está preparada la zona para enfrentar estos cambios y ofrecer servicios efectivos para los residentes?
Agua, luz y transporte
La deficiente distribución del agua potable es uno de los principales problemas en el área. La planta potabilizadora de Mendoza produce 40 millones de galones al día, pero en varios puntos no llega, y ahora, además de brindar el líquido a una parte del distrito de Arraiján, se construirá una línea adicional para Capira.
La frecuente falla de este vital servicio provoca en el año múltiples protestas de usuarios inconformes en varias comunidades.
Por otro lado, los cortes de fluido eléctrico son constantes. De hecho, el año pasado la Autoridad de los Servicios Públicos detectó un mal manejo del mantenimiento en la red que distribuye energía al sector, por parte de Edemet Edechi.
En adición, la situación del transporte se ha agravado en años recientes, ya que, aunque hay rutas internas y taxis, estos no quieren llegar a ciertos lugares por el mal estado de las calles.
Seguridad y educación
El aumento de la delincuencia en Panamá Oeste es evidente. En 2013 ya van 22 homicidios. Pero el aumento de los habitantes no es acorde con la cantidad de uniformados, quienes portan revólveres calibre 38, mientras que los delincuentes usan armas automáticas de guerra o de asalto.
Y si hablamos de educación, no hay suficientes escuelas para soportar la llegada de más estudiantes.
En La Chorrera está por iniciar una de las escuelas de excelencia, que ya está repleta de alumnos, por lo que no cuenta. Mientras que en Arraiján hay escuelas como el IPT Fernando de Lesseps, Cristóbal Adán Urriola y Stella Sierra, en las que la matrícula supera los mil 500 estudiantes.