Sofía Batista Coba, junto a su marido Emilio Espinosa y su hija de 15 años ya no pueden dormir en su humilde casa de cañazas.
"Es el Diablo; yo pienso que son brujerías; no... esta casa está hechizada", son las frases con que los residentes de la comunidad de Los Olivos califican el hecho.
Y es que el pasado lunes, Sofía y su familia estaban durmiendo cuando de repente sintieron un olor penetrante a aguardiente, azufre y cigarrillo. Después escucharon que les estaban tirando piedra a la casa, cuando intentaron asomarse por las hendijas de las cañazas, los recibió un baño de tierra.
Emilio enojado salió al patio con un machete, pero no encontró a nadie. El pánico comenzó a apoderarse de la familia y las piedras comenzaron a caer como lluvia, y mientras se encomendaban a Dios, el problema comenzó a intensificarse. Al día siguiente llegaron los vecinos y los acompañaron, pero las piedras comenzaron a caer de día y de noche en el zinc y después misteriosamente atraviesan el techo sin dejar ningún hueco y caen al suelo dentro de la casa. Los vecinos la segunda noche recogieron las piedras y las pusieron en un solo lugar, pero al amanecer ya no había ninguna. Aseguran que el espíritu diabólico se las llevó y la tierra que había caído en la cama desapareció.
Familiares se han sumado a acompañarlos y llevan siete noches sin dormir. También la comunidad lo sabe, ha sido testigo y está atemorizada.
Ricardo Rivera, un vecino, dijo que después que la noticia corrió por todo el pueblo, dudaba de los comentarios, pero cuando llegó el viernes como a las 7:00 p.m. fue testigo del hecho.
El pastor Everardo Jiménez comentó que "en el mundo hay un despliegue de fuerzas malignas".
Pánico por casa embrujada en Los Olivos
Los moradores sostienen que nunca escucharon cosas semejantes.