Estudiantes del Colegio Secundario Harmodio Arias Madrid, en el distrito de Chame, decidieron suspender las clases como medida de presión hacia la administración del plantel para que se les dote de nuevo mobiliario y se reparen las infraestructuras.
Michelle Calderón, estudiante de tercer año, expresó que una de las aulas fue dividida para dar cabida a dos grupos, lo que no es conveniente para los docentes, además de que carecen de abanicos, por lo que en determinadas horas del día, resulta imposible permanecer en esos salones, debido a las altas temperaturas.
Dijo también que el estado de los baños es desastroso, mientras que las máquinas de escribir del salón de mecanografía no funcionan.
Los estudiantes iniciaron el paro de clases desde las siete de la mañana de ayer, asegurando que la excusa dada en todo momento por la directora del plantel, Marta Gómez para iniciar las reparaciones y la compra de mobiliario, es que falta una firma de autorización en los cheques, que es negada por la directora regional de Educación, Enelba Calipoliti.
Vielka Barbarena, otra estudiante, dijo que en un intento por dialogar con la directora de la escuela, se escogieron a cuatro estudiantes de cada grupo, sin embargo, hizo esperar por varias horas y se negó a conversar, por lo que algunos estudiantes procedieron a colocar bancas dañadas a la entrada de la dirección del plantel.
Después de varias horas la directora del plantel, Marta Gómez, accedió a dialogar con estudiantes y profesores.
Gómez insistió en que, en una inspección realizada por la auditora del plantel sólo se encontraron 97 bancas dañadas, por lo que resulta extraño que los estudiantes aseguren que existen unas 235 bancas en mal estado, dejando entrever la posibilidad de que los propios estudiantes se dediquen a dañarlas.
Por su parte, Calipoliti ha señalado que Gómez mantiene las actividades del colegio monopolizadas, lo que imposibilita la compra de materiales para reparaciones o contratación de personal.
En cuanto a las quejas de los estudiantes por la falta de abanicos y lo reducido de las aulas, Gómez indicó que este tuvo que ser dividido por el número de estudiantes, añadiendo que la persona que realizó los trabajos presentó facturas de compra de plywood y en realidad se colocó cartón comprimido.
Agregó que la única solución es pedir a alguna empresa que se dedique a la confección de este mobiliario, en la venta bajo condiciones de crédito de al menos 200 sillas.
Además de ello solicitó a los estudiantes y profesores conformar una comisión para dirigirse a la Dirección Regional de Educación para dialogar con la profesora de Calipoliti y saber las razones por las que no es posible obtener su firma para la confección de los cheques.