Mientras los grupos ambientalistas de Tierras Altas se oponen a la construcción de la carretera Cerro Punta - Boquete, para impedir que se tale dentro del Parque Nacional Volcán Barú, en el vecino Parque Internacional La Amistad (PILA), personas particulares insisten en recuperar 80 hectáreas de tierra.
El problema fue denunciado por la Asociación Amigos del Parque Internacional La Amistad (AMIPILA) y la Fundación para el Desarrollo Integral de Cerro Punta (FUNDICCEP).
Miembros de estas agrupaciones ambientalistas acudieron ayer a la administración regional de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), para exponer su preocupación ante el peligro de perder una 80 hectáreas del PILA, que podrían pasar a manos privadas.
La presidenta de AMIPILA, Damaris Sánchez, manifestó que hoy procederán a solicitar un expediente que reposa en ANAM, sobre los daños ecológicos que se cometieron dentro del PILA por orden del ex coronel Alberto Purcell, durante la década de los 80, en plena dictadura militar, donde se destruyeron unas 400 hectáreas de bosques vírgenes.
Esta flora está en franca recuperación dentro del PILA y que forma parte del Corredor Biológico Mesoamericano.
El PILA creado en 1988 por una iniciativa de los gobiernos de Panamá y Costa Rica, tiene 207 mil hectáreas y abarca las provincias de Chiriquí con el 3% y Bocas del Toro con el 65% de esa zona boscosa.
Su importancia biológica ha motivado que en el año 1990 la UNESCO lo declarara Sitio del Patrimonio Mundial, por su gran biodiversidad.
Dentro de este sitio se han censado unas 100 especies de mamíferos, entre los que se encuentran numerosos primates como el mono aullador, el mono araña colorado, el mono cariblanco y el mono nocturno o jujaná.
El parque protege poblaciones amenazadas de extinción como el tapir o macho de monte, la ardilla saltadora de montaña, el olingo y la musaraña.
Pero no sólo se ponen en peligro la biodiversidad ecológica existente en el lugar, sino fuentes de trabajo de mujeres que viven en la comunidad Las Nubes y la sede de ANAM.
Olga Sánchez Beitia, indicó que todos los días de 25 a 40 personas de distintas nacionalidades, entran a recorrer los senderos de La Cascada, el retoño y plantea verde.
Dijo que la preocupación es para las mujeres que forman el grupo agroecoturismo La Amistad, quienes a través de un restaurante en la entrada al parque PILA le ofrecen comida a los visitantes.
La sede del PILA entra en las 80 hectáreas que reclaman particulares. Los ambientalistas solicitan a la dirección nacional de ANAM, que envíe sus abogados para que solucione este problema, que puede afectar a este parque internacional.