Colón. El Paseo Gorgas de la ciudad de Colón se ha convertido en un lugar desolado, lleno de maleza y refugio de indigentes.
El sitio está cercano al Puerto Colón 2000 donde recientemente llegaron miles de turistas, pero ahora es la sombra de lo que fuera uno de los parques más hermosos del país, en la bahía de Manzanillo.
La hierba que ha crecido hasta dos metros de altura, porque no se está cortando con regularidad, mientras que más de 100 palmeras que fueron donadas por el empresario Rafael Arosemena no son conservadas.
Arosemena denunció que funcionarios del Ministerio de Salud han utilizado el área verde del parque para estacionar sus vehículos, sin importarle con la vegetación, destrozando las plantas que ha sembrado para embellecer el área.
"Me he tomado la obligación de colocar una cerca con hierros para que no suban sus carros y respeten a la naturaleza", manifestó.
Según Arosemena, la situación no es sólo la crecida de la hierba, sino el estado deplorable en que se encuentra el hasta hace poco, edificio de la sede regional del Ministerio de Salud (MINSA) que se ha convertido en refugio de orates y piedreros.