Cuando está a punto de finalizar la restauración, marcas de graffitis en la parte frontal echan por tierra un elaborado trabajo en este centro, declarado Monumento Histórico Nacional.
La Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, construida en 1939 y que lleva el nombre del presidente de la República de esa época, es uno de los monumentos históricos de la Nación, el patrimonio más grande de la provincia de Veraguas y el único centro de formación de maestros.
La remodelación, programada en varias fases, se encuentra en la tercera etapa, que consiste en la restauración de la parte más sensitiva del monumento histórico.
La rehabilitación de la infraestructura sobrepasa los 15 millones de dólares; sin embargo, a pocos días de terminarse los delicados trabajos en la parte frontal, ésta fue objeto de un acto de sabotaje de inescrupulosos que pintaron graffitis en la parte conocida como el frontis, dañando lo que la restauradora mexicana, doctora Ángela Camargo, había hecho.
La profesora Dora Bernal de Hernández, directora de la Escuela Normal Juan Demóstenes, señaló que pondrá mano dura a quienes sean sorprendidos dañando la costosa obra, cuya remodelación está a punto de concluir.
Bernal comentó que no permitirá que a este centro de enseñanza, formador de miles de docentes del país, se le haga más sabotaje como la pintura con graffiti y otras de promoción política sin que haya, hasta ahora, responsables de estos daños.
La Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena fue, por muchos años, bastión de luchas en momentos difíciles que atravesó nuestro país, sobre todo, cuando la oligarquía criolla avasallaba a la clase humilde, igual la clase política dominante en la época y finalmente con la dictadura militar, jugó un importante papel para socavar al régimen dictatorial.
En aquellas épocas, este centro de enseñanza era la columna vertebral contra la opresión del pueblo que defendió Polidoro Pinzón, Manuel Celestino González, Leovigildo Caballero y otros ilustres veragüenses, que dieron su gota de sacrificio por el desarrollo de la provincia.
Los años han pasado y aún este monumento histórico, y único centro de enseñanza que forma bachilleres pedagógicos en el país, sigue sirviendo a la comunidad panameña con profesionales de la educación moderna.
La Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, puntal de la educación en nuestro país, ha sido testigo, en los últimos años, de los sinsabores por las querellas de padres de familia en contra de algunos docentes, debido a supuestas irregularidades que empañan la buena moral, la ética y las sanas costumbres.
Los hechos denunciados se convirtieron en un tormento para la comunidad, que aún espera que el área sea saneada de las supuestas irregularidades.
A los 67 años de su fundación, el centro de enseñanza sigue jugando el importante papel de erradicar el analfabetismo en Panamá y en lo sucesivo en Centroamérica, tal como fue el pensamiento de su creador, el doctor Juan Demóstenes Arosemena, visionario de esta majestuosa obra.
Actualmente, la escuela tiene una matrícula estimada en 2 mil 365 estudiantes, que incluye un bachiller pedagógico y un nivel superior con dos internados, uno para varones y otro para señoritas.
Este plantel alberga a estudiantes que provienen de otras provincias o de comunidades apartadas y que no tienen familiares en la ciudad de Santiago.