Al menos 15 personas, en su mayoría niños, han sufrido severas lesiones al caerse del deteriorado puente sobre el río Cotón, ubicado en la comunidad de Palo Deferentes, distrito de San Carlos.
El paso por este puente se torna peligroso, cuando llueve los tablones quedan resbalosos, en horas de la noche no es posible ver los espacios vacíos y el mayor riesgo es para los niños que en época escolar deben cruzarlo para acudir a la escuela primaria de El Higo.
Según los residentes, cuando van al Ministerio de Obras Públicas (MOP), la respuesta es que no cuentan con los recursos para adquirir nuevos tablones o construir un nuevo puente, ya sea peatonal o vehicular.
El puente se había proyectado construir de cemento y hasta se cavó el sitio donde se ubicarían las bases, pero posteriormente fue desechado por las autoridades de ese entonces, que se trataba de una obra costosa.
La anterior alegación es mantenida por los funcionarios del MOP, aun cuando se ubique la construcción en el tramo más angosto del cauce del río Cotón.
Los funcionarios del MOP afirman que una vez construido el puente colgante en 1984, la comunidad asumió la responsabilidad del mantenimiento, sin embargo, luego de unos años, se quedaron sin recursos económicos para la pintura y grasa para los tensores.
En ocasiones, el MOP ha proporcionado algunos tablones y otros materiales por parte del representante del corregimiento, pero el puente continúa siendo un peligro para la población que debe transitar hacia El Cope, Puerto de Tierra, Ciruelito y El Higo.
Viodelda Coronado, una de las afectadas, relató que al resbalar en una de los tablones quedo suspendida en el vacío, teniendo que luchar sola para salir, a pesar de haber gritado auxilio por varios minutos.
Como resultado del accidente paso más de 15 días con varios hematomas en los brazos, fuertes dolores en las costillas y una herida profunda que se ha curado en su pierna derecha.
Otras personas como el señor Darío Coronado, dijo haber caído del puente al río en dos ocasiones, añadiendo que los tablones que se colocan son de madera poco resistentes y al cabo de un año deben ser repuestos; además hay tablones desde la construcción inicial.
Según Coronado, al no contar con el puente tendrían que caminar otra ruta hacia El Higo, lo que les tomaría más de 45 minutos en comparación con los 10 minutos de trayecto por la estructura.
Añade que algunos padres de familia han hecho un sacrificio y contratado colegiales para enviar a sus hijos a la escuela y evitar el peligro del puente.
Por su parte, las autoridades del MOP en Panamá Oeste, se apoyan en la tesis de la falta de recurso para el mantenimiento de los puentes, producto de los recortes presupuestarios al igual que la falta de personal para cubrir un área tan extensa.