La falta de visibilidad y el tránsito constante de mulas cargadas de banano han convertido la carretera Almirante-Changuinola en un verdadero calvario para los conductores de carros particulares y transporte colectivo.
Los 21 kilómetros que componen esta vía, desde el Puente sobre el río Changuinola hasta la comunidad de Almirante, no cuentan con una señalización que sirva de apoyo a los conductores.
Esta vía tampoco tiene hombros donde los conductores puedan realizar una parada sin que se expongan al peligro de ser arrollado por una mula.
Bernardo Armando Wood indicó que viaja constantemente hacia Almirante, pero lo hace con mucho temor, porque ya es costumbre encontrar una mula accidentada en el camino.
Entre tanto, Jorge Morgan, divisionario del Ministerio de Obras Públicas, indicó que se está realizando el trabajo de limpieza en esta vía, desde las inmediaciones del puente sobre el Río Changuinola hasta Chiriquí Grande.
Este medio trató de contactar al director de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre para que diera su versión respecto al tema, pero fue imposible.