Tiene una mente fotográfica, aún trabaja, pero lo más admirable es que tiene 100 años, fueron algunas de las frases de niños, familiares y vecinos del abuelo, quien felizmente celebró junto a su numerosa familia su centenario con dulce y piñata, además de ser condecorado.
Se trata del señor José Isabel Aguilar, quien el pasado 6 de julio cumplió 100 años, pero por su aspecto y ganas de vivir aparenta menos edad. Este abuelo vive en el poblado de Antón, y recuerda cada una de sus vivencias como si los años no hubiesen pasado por su vida.
Con 11 hijos, 71 nietos, 80 bisnietos y 21 tataranietos, aún se le puede ver alegremente en su vivienda y hasta realiza trabajos que otro anciano a su edad no los haría.
Asegura que hay que seguir luchando a pesar de todos los desengaños. Cuando llegamos a la casa de este carismático abuelo, no pensamos que tenía 100 años, camina, trabaja e inclusive estaba dispuesto a reventar la piñata de su cumpleaños centenario. Allí estaba, sentado junto a su esposa, a la cual conoció cuando ella tenía sólo 17 años y se casaron para no separarse más.
Inició su conversación asegurando que tiene 100 años y que aún recuerda muchas cosas de antes. "Cuando tenía 15 años recuerdo la moda de esa época y cómo va cambiando todo con los años", señaló.
Recordó además lo dura que era la vida antes, pero también lo barata, ya que para llegar a los poblados a vender había que pasar ríos y era peligroso ante la ausencia de puentes y carreteras, pero seguíamos adelante por la familia.
Este abuelo centenario aún recuerda cuando hace muchos años los grandes empresarios sólo le pagaban 40 centavos por mantener los potreros, "todo era más barato porque había menos gente".
Él viajó a Panamá cuando tenía menos de 20 años, aún no había carretera Interamericana, "yo iba en barco de vela a vender gallinas que criaba, éstas costaban 50 centavos, no se pesaba, sino por tamaño era que se valoraba". Este abuelo que se dedicaba a la cría de gallinas llevaba para la venta más de 20, aunque él también compraba a 25 centavos para revenderlas y con esto lograba regresar a su residencia con el sustento para la familia.
Él recuerda que también trabajó en la construcción de la carretera Interamericana en el tramo de Antón, donde sólo ganaba 55 centavos por día y la trabajaba a pico y pala, ya que esta se construyó por tramos. El momento más feliz que recuerda el abuelo centenario es el poder votar cuando tenía 21 años, fue una felicidad tan grande porque se sentía más panameño, recuerda con gran admiración al doctor Belisario Porras, quien gobernó por 12 años y a Rodolfo Chiari.
Sin embargo, sus momentos más tristes fueron durante las epidemias de malaria, pues no habían doctores y tenían que viajar a Aguadulce a atenderse, lo que era costoso.
Según la representante del corregimiento de Antón, Laura Gaitán de Navas, es motivo de orgullo poder contar en este corregimiento con un abuelo centenario, ya que es ejemplo de esfuerzo, trabajo, dedicación y buen trato de su familia, "él aún quiere seguir viviendo".
Dijo Gaitán de Navas que al realizar una visita por el sector se percató de la existencia de este carismático abuelo que cumplió 100 años, por lo que la Junta Comunal del corregimiento decidió rendirle un homenaje a este gran hombre que a pesar de su edad recuerda todo como si hubiera sucedido ayer. "Además este señor siempre ha sido trabajador y sus vecinos, y conocidos lo aseguran, siempre se ha dedicado a su familia buscando como fuera posible una buena educación para los suyos", señaló la edil.