UNA aventura en el mar es la situación que viven muchos pescadores como los de Puerto Caimito de La Chorrera en la difícil tarea que realizan a diario para buscar su sustento, arriesgando incluso su propia vida.
Gustavo Abrego, tiene más de 20 años desempeñándose como pescador y reconoce que la vida en el mar es dura.
La faena cotidiana inicia con el equipamiento de la embarcación, que consiste en el almacenaje de unos 60 galones de gasolina, un bloque de hielo y los alimentos necesarios que les puedan durar por lo menos 4 días que es el tiempo que pasan en el mar.
Este hombre junto a su compañero Xavier Araúz Bethancourt, tienen como lugar de trabajo el área conocida como "La Maestra" que está próxima a la provincia de Darién.
Para Gustavo, este lugar es muy peligroso, al no contar con ningún medio para comunicarse con la marina, ante el peligro latente de los piratas colombianos, que constantemente atacan a los marinos para robarles los motores, trasmallos y lo pescado.
"Cuando está la marea alta, tenemos que estar atentos, porque ellos llegan nos ponen el reflector y nos encañonan para quitarnos todo y muchas veces amarran a los pescadores y los tiran al agua", indicó Gustavo Abrego.
El período de veda que inició el 1 de febrero y termina el 11 de abril, afecta a la gente y a los pescadores, porque tienen que atrapar pescados grandes y no todos tienen trasmallo para esos tamaños.
Afortunadamente Puerto Caimito es una comunidad casi privilegiada, donde como dice el refrán "ningún hijo de Dios muere boca abajo", y cuando no se puede pescar los pescadores se dedican al tejido de trasmallo por la paga de 10 balboas por día.
Araúz Bethancourt dice que antes había mucha almeja en el lugar, pero esta ha desaparecido debido a la cosecha indiscriminada que se daba por lugareños y de sectores como Veracruz.
Aunque reconocen que la vida del marino es muy dura, muchos no valoran el sacrificio que realizan, porque al llegar a tierra firme van hacia las cantinas y bares, dejando allí lo que ganaron con el sudor de su frente.
Las ganancias netas que representa esta actividad para un pescador es de 80 90 balboas, aunque a veces regresan sin nada a casa.
Alfonso Ortega, del Sindicato de Pescadores de Puerto Caimito, señaló que en los pescadores artesanales contrario a los marinos que se dedican a la pesca industrial, no tienen salario base ni un seguro que los respalde.
Pescadores arriesgan sus vidas en el mar
No tienen salario base ni seguro de vida en caso de una tragedia.