- 110 millones de dólares sería el costo que implicaría explotaresta mina.
Temen que ríos y quebradas sean contaminados como en el pasado
- Para el sociólogo veragüense y miembro del Movimiento Social de Veraguas, Víctor Jordán, la posición de los opositores al proyecto es motivada por la preocupación que existe de que los ríos y quebradas cercanas a la mina queden contaminados por la actividad y se perjudique a miles de veragüenses que utilizan sus aguas, tal como ocurrió en los 90, cuando se registró derrame de sustancias tóxicas.
- Jordán agregó que son muchas personas las que sienten que no se les ha tomado en cuenta por las autoridades a la hora dar este tipo de concesiones.
- Igual planteamiento han hecho anteriormente las autoridades locales del distrito de San Francisco con respecto a la concesión de exploración minera otorgada por el Estado a la empresa Greenfield Resources, S.A.
Hasta dos años podría tomarle a la empresa promotora la exploración y el estudio de factibilidad para determinar la viabilidad de la reapertura de la mina de la comunidad de Remance, en la provincia de Veraguas, proyecto en el cual aseguran que aplicarían tecnología moderna y amigable con el medioambiente.
En un foro público realizado recientemente en el distrito de San Francisco, representantes de la empresa canadiense Greenfield Resources S.A. explicaron que usarían un sistema de circuito cerrado para no arrojar sustancias al medio exterior.

De igual forma, afirmaron que en este proyecto de extracción de oro, plata y otros minerales a tajo abierto y con túneles, utilizarían parte de las estructuras de la antigua planta de procesamiento, que será remodelada con el objetivo de no impactar otras áreas.
Actualmente, personal de la empresa y de la consultora Camsa está en el área realizando la exploración, mientras la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) evalúa el respectivo estudio de impacto ambiental (EIA), categoría 3.
Un estudio preliminar indicó que en el yacimiento de Remance se encuentran unas 500,000 onzas de oro, por lo que, con las mediciones que se llevan a cabo, se busca descubrir si la cantidad existente es la conveniente para que la empresa inicie operaciones, de darse la aprobación del EIA.
Luis Montes, evaluador de estudios de impacto ambiental de la Anam en la provincia de Veraguas, confirmó que a dicha instancia llegó el EIA para la explotación minera en la comunidad de Remance, en 353 hectáreas.
Montes sostuvo que hasta el momento no se ha aprobado, pero señaló que los foros públicos en que se cita a la comunidad y a las autoridades locales son parte del proceso evaluativo por ser de categoría 3.
Para muchos pobladores de los corregimientos de Remance, San José y San Juan, así como de comunidades vecinas, la experiencia vivida entre los años 1989 y 1997, cuando la mina estuvo en manos de una empresa de capital peruano, no fue buena, puesto que ocasionó daños en el medioambiente y no representó progreso para el distrito.
Otorgan concesión
Y es que desde hace dos años el Estado panameño otorgó la concesión para exploración de minerales metálicos como el oro, plata y otros, en 2,400 hectáreas de terreno, a la empresa canadiense Greenfield Resources S.A., a través del contrato N.° 12 del 27 de junio de 2012, publicado en Gaceta Oficial N.° 27,127 del 24 de septiembre de 2012.
Tal situación ha sido rechazada por parte de la población, dirigentes comunitarios y ambientalistas.
Ellos consideran que la reapertura de la mina Remance tendría consecuencias nefastas para el ambiente y para la calidad de las aguas de algunos afluentes del río Santa María, del cual se abastecen de agua para el consumo los pobladores de los distritos de San Francisco y Santiago.
Anselmo Rodríguez, morador de San Juan, dijo que se opone a la reapertura de la mina, porque cuando operó en los años noventa, lo que provocó fue contaminación y los más de 300 millones de dólares se fueron para otro país y a ellos no les quedó nada.
Fuente de trabajo
Sin embargo, no todos los moradores del lugar se oponen a la activación minera en Remance. Juan Hernández, quien trabajó como fontanero en el proyecto minero a inicios de la década de los noventa, expresó que la apertura de la mina sería beneficiosa para la población, porque se generarían nuevas fuentes de trabajo.
Mientras, Edward González, dirigente juvenil, dijo a Panamá América que estamos viviendo en otros tiempos y la conciencia de los pueblos ha despertado, por lo que, de darse la activación de la mina, se debe exigir a la empresa promotora que aporte al progreso del distrito y que el beneficio también alcance a las comunidades en las que se extrae el oro.
Expresó que corresponderá a las autoridades y al Gobierno velar porque la actividad minera se desarrolle de forma responsable.