El incremento de las peleas entre estudiantes, principalmente del sexo femenino, que son grabadas en video y subidas a las redes sociales, preocupa a las autoridades educativas y policiales de Chiriquí.
En octubre pasado, más de 50 peleas entre alumnos de diversos colegios chiricanos fueron divulgados en las redes sociales.

“En su mayoría, los estudiantes realizan estas peleas fuera de los planteles, cuando las presiones de grupo los llevan a que a través de los golpes queden bien con los demás compañeros”, declaró el director regional de Educación en la provincia, Gilberto Aguilar, a
Panamá América.Calificó de “impresionante” el incremento de las peleas entre estudiantes del sexo femenino, pues las contrincantes no aceptan que sus allegados tengan algún tipo de relación sentimental con otras compañeras y optan por arreglar los problemas a golpes.

Según Aguilar, las autoridades educativas en Chiriquí mantienen de dos a tres procesos disciplinarios por semana.
Agregó que una vez la Comisión de Orden y Disciplina del plantel aplica el reglamento que dicta el Ministerio de Educación (Meduca) en los artículos 162 y 142, recomiendan al director el tipo de sanción que debe aplicarse.
“Es el director del plantel educativo quien determina la sanción que impondrá al estudiante, en la mayoría de los casos se conmutan los días de sanción por trabajos dentro del plantel sin afectar las horas de clases”, señaló Aguilar.
Explicó que en el caso de que el padre de familia no esté de acuerdo con la sanción y pida una reconsideración a la dirección, si se mantiene la sanción, puede apelar entonces al Meduca.
La coordinadora regional en temas de escolar y adolescencia del Ministerio de Salud (Minsa), Denia Lasso de Gómez, manifestó que este comportamiento violento es un mal que lleva a los estudiantes involucrados a realizar incluso actividades delictivas.
El Minsa, en conjunto con los planteles, mantiene un programa de adolescentes en centros educativos para detectar y prevenir los factores de riesgo, indicó Lasso de Gómez.
Añadió que ahora se trabaja con un grupo de 40 jóvenes en cuatro provincias.
“Es una situación de salud que están presentando los estudiantes y la familia juega un papel muy importante porque es la que transmite valores, la escuela solo es académica”, puntualizó Lasso de Gómez.
Consideró que los padres han perdido su rol como formadores, cuando deben ser guías, pero “no están ejerciendo su papel con los hijos”, subrayó.