A Romelia Ávila, la pobreza le está pegando muy duro, al punto que para poder comer ella y sus cuatro hijos, sale a pedir limosnas con el mayor, quien sufre de parálisis cerebral.
Esta mujer de ojos claros, con más de 50 años encima, asegura que ha tenido que luchar para sobrevivir con sus cuatro hijos.
Al llegar a su pequeña vivienda, bastante deteriorada, amablemente buscó una silla y dijo "siéntese, en qué le puedo servir".
Nos presentó a sus hijos, empezando por el mayor; "este es Carlos Isaac Ávila y tiene 19 años, es un niño que sufre parálisis cerebral desde que nació, él no se vale solo para nada, no se baña, hace sus necesidades en la ropa y yo lo lidio como un bebé".
"Yo no trabajo porque no puedo, pero el papá de los niños de vez en cuando me trae alguito, la gente también me ayuda, pero yo me voy con él en una silla de ruedas cada vez que le pagan a los jubilados, a Los Santos y a Chitré, donde siempre nos dan algo de dinero y así la paso un poco mejor".
No obstante, Romelia dijo estar muy preocupada porque ahora mismo se encuentra pensando en los útiles escolares de los tres niños que van para la escuela; Rosemary Samaniego de 14 años va para el Instituto de Rehabilitación Especial (IPHE) de Chitré, porque es sordomuda, y cursará el primer año de la básica; Ulises Samaniego también de 14 años, va para sexto grado en la escuela El Rosario de Chitré y Luciano Avila ,de nueve años, va para tercer grado.
Ambas escuelas les queda bastante lejos a los jovencitos, porque ellos viven en una de las barriadas más pobres de Chitré, en las afueras de la ciudad.
Romelia explicó que la matrícula de Rosemary la tuvo que pagar con el dinero que había recogido para la comida de su hijo enfermo.
Asegura que la gente es generosa con ella, "la primera vez que fuimos nos dieron como unos B/.56, pero ahora va conmigo una señora y ella pide la limosna a nombre de mi hijo y me dijo que tengo que partir con ella, por eso ahora me toca como unos B/.20 y a ella también".
Sin embargo, "Yo quiero ir sola, porque la gente me ayuda, pero ella me dijo que si no partimos buscará a otra persona por quién pedir".
Con sus ojos llenos de lágrimas y reflejando en su rostro gran sufrimiento, Romelia expresó que debe hacerlo por su hijo, porque el papá de los muchachos se perdió desde hace siete días y hasta ahora, le vino a traer plata a sus hijos para que comieran.
Indicó que el padre de sus hijos se fue con otra y ahora trabaja en el crematorio recogiendo cosas. Mientras la esperanza de esta sufrida madre es que, como en otros años, la gente de buena voluntad se acerque a llevarles útiles escolares y uniformes para poder enviar a sus hijos a la escuela.
Romelia comentó que ya habló con la maestra del IPHE y le dijo que si no puede comprar nada, no mandará a la niña a la escuela, aunque ya le compró las camisas, le regalaron las faldas y sólo le falta pagar el busito colegial que necesita, porque la escuela está muy lejos de su vivienda.
Asegura que ninguna autoridad, institución de beneficencia u organización alguna se ha acercado para ayudarla, ya que, aunque tiene energías suficientes para trabajar, no lo puede hacer por atender a su hijo que es casi como un bebé.
Esta humilde mujer apela al corazón de la gente generosa y autoridades del gobierno nacional, para que le ayuden a enviar sus hijos a la escuela y darle una vida con derechos a su hijo con parálisis cerebral.