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Práctico Ilimitado, trabajo de una mujer


Oriunda del distrito de La Chorrera, Vilma Romero, ingeniera de electromecánica, egresada de la Universidad Tecnológica de Panamá, constituye hoy día el orgullo de ser la primera mujer panameña en ocupar la posición de práctico en el Canal de Panamá.
Fue a través de su hermano que también labora en el área del Canal y de otros compañeros, que Vilma se entera de la existencia de la Escuela de Aprendiz. Inicia sus estudios como aprendiz de capitán remolcador, paralelo a la carrera de ingeniería electromecánica, lo cual le facilitó un poco más las cosas.
El 14 de febrero de 1987 consiguió su licencia de capitán de remolcador y trabajó durante casi 11 años en esa posición, aunque en algunas ocasiones estuvo en la unidad de entrenamientos adiestrando a oficiales de remolcador, operadores de lancha y marineros en cursos variados.
Dentro de su constante superación profesional, se inició el año pasado en el programa de "Prácticos" y poco a poco fue superándose hasta llegar a conseguir licencia de 400 pies que es el límite en que se encuentra ahora y para junio del año 2000, espera llegar al grado No. 1 o sea "Práctico Ilimitado".
Aunque reconoce que el trabajo que realiza es de gran responsabilidad, porque a veces se presentan situaciones que hay que enfrentar en el momento y aprender de esas experiencias, se siente satisfecha del trato de sus compañeros, quienes en todo momento la han apoyado.
Para Vilma su mayor satisfacción es haber alcanzado el sueño de muchos panameños que desde hace tiempo deseaban que hubiera una mujer práctico panameña y ahora están felices por eso.
Entre sus experiencias más satisfactorias, recuerda el día que pasó un barco de 450 pies, cuando su límite es de 460 , pero todo salió bien que sus compañeros comentaron "que cuando ellos vieron ese barco tan grande se preocuparon, "pero gracias a Dios todo salió bien".
La decisión de entrar a práctico, fue consultada con las personas más importantes en la vida de Vilma: sus tres hijos Eric, Rafael y Alejandro y su madre que lleva su mismo nombre, a los cuales explicó que aún cuando mantendría su sueldo neto, no habrían más sobretiempos y diferenciales.
Ello implicaba, dice Vilma "que habrán menos Mc Donalds, menos fiestas y los cumpleaños van a ser de dulce, helados y una piñata, pero después Mamá va a tener opción de ganar mucho más y las cosas van a ser diferentes", le comentaba a sus hijos.
Para Vilma, esta responsabilidad no hubiera sido fácil enfrentarla sin el apoyo de su madre y hermanas, pues su horario de trabajo es bastante irregular y debe estar pendiente de una llamada que le indique la hora en que deberá iniciar su faena. Usualmente son 12 horas diarias y con día libre fijo una vez a la semana durante un mes.
A Vilma no le preocupa la reversión del Canal, en cuanto a la mano de obra calificada, porque sabe que allí el porcentaje de panameños es altísimo, pero sí le preocupa la parte administrativa, sobre todo si se manejará con el rigor y disciplina que requiere una empresa como esta.
"Me preocupa que se cuiden los niveles de mantenimiento, seguridad y requisitos, porque si todo eso se mantiene como hasta ahora, entonces Panamá no debe tener ningún problema".
El deseo de esta joven profesional, cuyo sitial que hoy ocupa le han costado sacrificio y esmero, es que en éste nuevo reto, el sistema de méritos se mantenga y no impere el amiguismo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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