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Preocupa violencia doméstica en la comunidad chiricana

El alcohol, la ausencia de valores y la falta de comunicación parece ser el denominador común en estos casos.


CHIRIQUÍ. Una madre por muchos años fue testigo de la violación carnal que sufría su hija por parte de su padrastro, viviendo los tres bajo el mismo techo, no se atrevía a denunciarlo, al punto que llegó a considerar el problema como una situación normal.
El temor que envolvía a esta madre, que por reserva de su identidad no se menciona, fue tan grande que prefirió callar, al pensar que su marido tenía más poder que ella, y consideró que no era posible denunciarlo ante las autoridades correspondientes.
Este es una de las tantas historias que se ha detectado a través de la red de atención del Ministerio de Desarrollo Social en distintas comunidades y que en estos momentos marcan un grave deterioro en la unidad familiar en sociedad chiricana.
Perder el miedo y hablar sobre su problema, quizás evitó una tragedia en el hogar de esta señora.
Y precisamente eso es lo que buscan estas instancias de familia: que las víctimas salgan de la oscuridad del temor y busquen la luz en la denuncia, porque las cifras de estos casos van en aumento.
Durante el 2005, se atendieron casi 300 casos de violencia doméstica en la provincia y en los primeros cuatro meses del 2006 se han presentado 70. Los cálculos indican que la tendencia apunta a que se puede registrar un aumento de 14 casos más que en el 2005.
Otro aspecto importante a resaltar es que la conducta irregular de los adolescentes mantiene preocupada a las autoridades de familia.
En el 2005 sólo se presentaron 49 de esta índole y en el primer cuatrimestre del presente año hay 32 casos.
Se estima que si esta tendencia de acciones irregulares de los jóvenes se mantiene, pueden alcanzar 79 casos más que el año pasado.
Gloria Rivera, directora regional del MIDES, explicó que los servicios de la entidad se están llevando a las comunidades, lo que ha traído como resultado el conocer de casos que nunca se hubieran denunciados.

Por su parte, la psicóloga Alma Rodríguez de Saldaña, explicó que en cada caso hay situaciones parecidas que involucran la familia; ausencia en la práctica de valores y la falta de comunicación conduce a tomar decisiones equivocadas, sobre todo con los menores de edad.
El consumo de bebidas alcohólicas por parte de muchos hombres, sigue siendo el principal problema que provoca el maltrato intrafamiliar y genera posteriores consecuencias a los miembros de sus familias.
De acuerdo con la psicóloga, lo más importante es buscar apoyo profesional para tratar de salir de este vicio que ha causado mucho daño en la familia, porque se trata de un depresor.
"Cuando la persona llega ebria y sus hijos y la esposa le reclaman por comida por el abandono, reacciona agresivamente provocando actitudes y respuestas dramáticas al punto que pueden terminar en casos fatales".

La violencia intrafamiliar ha tenido como resultado crímenes muy violentos en Chiriquí en los últimos años.
El pasado 2 de enero, murió en la comunidad de San Valentín, en el distrito de Barú, José Luis Beitía Jiménez, un niño de tan sólo cinco años, producto de los fuertes golpes que recibiera como consecuencia de maltrato provocado por su progenitor.
En marzo de 2005, fue asesinada Elena Esther Ponce Beitía, de 40 años, quien tenía una boleta de protección en contra de su ex pareja por presuntos acosos y persecuciones que éste mantenía. Muchos otros crímenes han ocurrido en esta provincia vinculados a problemas de familias.

 
La Ley 38 de violencia doméstica incrementó el aumento en la pena a los agresores.
Dependiendo del tipo de agresión y de la persona afectada, van desde 3 a 4 años de cárcel.
Cuando la violencia tiene un agravante que deje una consecuencia permanente, son de 4 a 6 años de cárcel.


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239691
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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