La recolección y disposición final de la basura en los cinco distritos de Panamá Oeste, cada día preocupa más a sus habitantes que observan cómo se va incrementando la acumulación de desechos en las calles y aceras, justo cuando se llama a la prevención contra el dengue.
Actualmente, el vertedero de La Chorrera sirve a otros tres municipios, lo que hace disminuir su capacidad de recepción de los desperdicios.
También en la mayoría de estos distritos hay personas renuentes a pagar por el servicio, y alegan que no lo hacen porque es deficiente.
Esta cultura del no pago afecta a las recolectoras que no pueden mantener en óptimas condiciones mecánicas los vehículos que utilizan en su trabajo diario.
Según los alcaldes de Arraiján y La Chorrera, Manolith Samaniego y Javier Herrera, respectivamente, otra anomalía que persiste es que muchas personas que trabajan en la ciudad capital echan las bolsas en los maleteros de sus autos y luego las tiran a lo largo de la vía Panamericana, por lo que se crean “pataconcitos”.
Sin embargo, para el interventor del Municipio de La Chorrera, Abilio Domínguez, hasta el momento “no existen problemas”.
Sostuvo que los once vehículos, incluyendo camiones y compactadoras, prestan un buen servicio por el que los usuarios pagan de acuerdo con el valor del inmueble y que oscila entre los $ 4.00 y los $25.40.
La encargada de prestar el servicio es la Empresa Metropolitana de Aseo (Emas), para lo cual tiene una concesión a 20 años con el Municipio chorrerano.
Entre sus responsabilidades están pagar al municipio el 3% de lo recaudado por prestar el servicio y mantener los caminos hacia el vertedero.
Para Diógenes Rodríguez, residente en la calle 3.ª de Matuna, y Abelardo de la Cruz, quien tiene un centro recreativo con una piscina en la calle que conduce al Trapichito, se quejan porque mantienen un hueco donde queman sus desperdicios y, sin embargo, pagan lo que consideran “sumas excesivas” por un servicio que no les prestan.
Persiste morosidad
En Arraiján, el distrito más poblado del oeste, con más de 200,000 habitantes, el servicio lo presta Aseo Capital, con la que existe una morosidad de unos cinco millones de dólares en los últimos años.
El grueso de la morosidad está en las residencias, pese a que se les suministra el servicio, como es el caso de los moradores de las áreas revertidas como Bóyala, comunidad en su mayoría indígena, donde se genera mucha basura, pero no pagan puntualmente.
En San Carlos, el Municipio tiene la responsabilidad de recoger la basura, tarea que realiza con apoyo de un camión que es asistido por un equipo facilitado por el Programa de Ayuda Nacional, explicó la tesorera, Panamá Lasso.
Allí se recoge la basura diariamente, se aplican tarifas que van desde $3.50 mensuales por residencia, hasta $12.00 cuando se trata de barriadas que tienen garitas de seguridad.
El Municipio sancarleño mantiene un acuerdo con la Emas para que, una vez recogida la basura, la conduzca al vertedero de La Chorrera.
Recolección efectiva
El servicio de recolección de basura en Capira es más efectivo, ya que no acumula morosidad ni se genera basura en las calles, tarea en la que colabora su población de unos 50,000 habitantes.
Imasa se encarga de recoger los desperdicios, y lo hace 3 veces a la semana. Se cobra al recoger la basura, por lo cual se paga según el tamaño de las bolsas: las más pequeñas pagan $ 0.25, las medianas $ 0.50 y las más grandes $ 0.75.
La empresa Rebas Internacional S.A. se encarga de la recolección de la basura en Chame, tras una concesión a 20 años, este distrito tiene su propio vertedero.
Sin embargo, ante deficiencias en la recolección de la basura y debido a los casos de dengue en el oeste, los moradores exigen una recolección más afectiva.
El alcalde José Pastor Solís exigió a la empresa recolectora un mejor servicio, con la advertencia de que si no se mejora, se podría rescindir el contrato.