El anuncio fue dado a través de familiares de los internos, quienes denunciaron la manera infrahumana en que viven sumergidos en este penal donde priva la atención médica, por la gran cantidad de enfermos en hacinamiento.
También se quejan de la mala alimentación, que es a base de salchichas, arvejas vencidas y jamonilla.
Los presos de la cárcel de La Chorrera aseguran que como última medida se ha ordenado la disminución de la cantidad de comida, que antes se permitía en una vasija grande de helados y ahora en pequeños platos.
Algunos habitantes de los edificios vecinos sacaron algunas de sus pertenencias por el temor a que se incendiaran sus viviendas. Se informó que la casa 7037 resultó afectada por el agua.
Los camisas rojas de Colón recibieron el apoyo de otros cuarteles cercanos por la magnitud del siniestro y el temor a que se propagara.
Por su parte, Cándido Pacheco, director regional del Ministerio de la Vivienda, informó que las trabajadores sociales de la entidad evaluaban la situación de los damnificados. Mientras que las familias afectadas por el fuego eran rehubicadas en la pensión Kinstong.
El comandante jefe de los bomberos, Felipe Fung Soto, informó que como siempre confrontaron la baja presión del agua, que fue uno de los problemas que los hizo redoblar los esfuerzos con los cuarteles.