Tratar una serpiente no es cosa fácil y mantenerla implica un poco de dinero, sin embargo esto no es impedimento para el biólogo Mario Urriola y su familia, quienes cuentan con un serpentario, que básicamente busca la conservación de las culebras.
Al llegar a El valle de Antón no sólo se pueda disfrutar de lugares turísticos, también está el serpentario, "Serpientes Tropicales", en donde se pueden apreciar las serpientes sin el temor que acostumbra el ser humano, pues están en cautiverio y no pueden atacar a nadie.
Dijo Mario que en los últimos años se ha dado mucha aceptación, pues la gente se interesa por conocer más sobre las serpientes y sus especies, si son venenosas o no, sus características y el porqué la necesidad de un serpentario en el área.
Actualmente el serpentario Serpientes Tropicales que está ubicado en El Valle de Antón cuenta con 13 especies diferentes de serpientes y más de 25 culebras, que no están a la venta, sino que se conservan para educar a quien los visite.
Urriola indicó que el serpentario se ha hecho tan popular que ya muchas personas al ver una serpiente extraña, prefieren llamarlo para que las proteja.
Señaló que cuenta con serpientes venenosas y no venenosas y en estos últimos meses han recogido muchas venenosas de más de un metro y medio como la patoca, víbora de pestaña y verrugosa.
Urriola asegura que ellos se dedican a educar a los estudiantes y a la comunidad. Alegó que existe coordinación conjunta a algunos voluntarios del Cuerpo de Paz en Panamá y se están realizando giras a sectores rurales del norte de Coclé, donde más se presentan casos de personas mordidas por serpientes, entre ellos el sector de San Pedro. Las capacitaciones que están dictando son completamente gratuitas.
La mayor parte de las veces las serpientes atacan porque las personas invaden su espacio y ellas creen que se les quiere quitar la comida.
Explicó que las serpientes normalmente cuando sienten las vibraciones en el suelo del caminar de las personas, ellas creen que es un animal muy grande, no distinguen entre cualquier otro animal y el ser humano y por eso atacan rápidamente.
En Panamá hay alrededor de seis o siete familias de culebras diferentes. Existen las conocidas como serpientes lombriz, son pequeñísimas y no crecen más de 15 centímetros de largo, además de ser son delgadas, muy parecidas a una lombriz.
Y el grupo de las boas, constrictor, arco iris, las de manglares, que pueden llegar hasta 5 metro de largo.
Previenen a coclesanos en mordeduras de serpiente
En las áreas apartadas de Coclé, campesinos han sido mordidos por serpientes y por eso surge la idea de capacitación.