Díaz señaló que es consciente del error que cometió, pero nunca es tarde para ver la vida con buenos ojos y luchar para salir adelante, por lo que sueña con reintegrarse a la sociedad y dedicarse a su familia, una vez que termine de pagar su condena en la cárcel pública de Penonomé.
Aprender y capacitarse es el objetivo del programa de capacitación a los privados de libertad, dentro del esquema del Sistema Penitenciario, como el que actualmente se realiza en el Centro Penitenciario de Rehabilitación de Llano Marín.
Un total de 39 internos de la cárcel de Penonomé y Aguadulce fueron seleccionados para participar en el seminario que inició el pasado lunes y que es dictado por personal instructor del INADHE y custodios.
Alma de León, encargada del programa en el Centro Penitenciario de Llano Marín, expresó la importancia de este tipo de capitaciones en soldadura y ebanistería, porque les permite a los privados aprender y ser útiles en la sociedad.
En tanto, Rosario Oses, coordinadora del sistema carcelario, señaló que es la Junta Técnica la que escoge a los privados que participarán en la capacitación.
Manifestó que los reos deben tener buena conducta y, sobre todo, la disponibilidad de aprender y capacitarse.
Con este programa, algunos privados de libertad que han cumplido su condena y que se han capacitado, han logrado instalar sus propios negocios, que les permite percibir ingresos para el sustento de sus familias
Otro de los beneficios de estos programas es que a través de la Ley 28 se puede conmutar las penas, por estudio y trabajos comunitarios.
Basilio Camargo, instructor de Ebanistería del INADHE, aseguró que trabajar con los privados de libertad es una experiencia buena, porque se trata de personas deseosos de aprender.
Alegó que a pesar de que cumplen una condena, los internos ponen la mejor disposición para trabajar.
Algunas de las primeras tareas del Programa de Resocialización son las tareas comunitarias que permiten conmutar la pena dependiendo de la condena.
También se realizan trabajos de producción y laborterapia que se hacen en los talleres.
En Llano Marín participan 39 detenidos.
Alrededor de mil 300 privados de libertad en el ámbito nacional, participan en estos proyectos.
Las personas que cumplen condena por delitos como violación, secuestro y tráfico internacional de droga no pueden participar en estos programas, porque la ley no lo permite; pero sí participan de los programas como los permisos laborales cuando llegan a la mitad de condena, luego de ser evaluados.
Algunos internos viven y trabajan en la granja ubicada en Llano Marín, por su buena conducta y por haber participado en talleres.
Este programa es una oportunidad que les permite sembrar y cosechar, sin presencia policial.