Actualmente existen muchas interrogantes acerca de la productividad de las tierras altas en la provincia de Chiriquí, y pese a que algunas personas aseguran que estas tierras no son tan fértiles como antes, los productores sostienen que el rendimiento del suelo no ha variado.
Serapio Méndez, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, indicó que existen dos factores causantes de la merma en la producción, uno de ellos es el impacto económico en la rebaja de aranceles de los productos agropecuarios y el otro, la campaña "sistemática y mal intencionada" llevada a cabo por los importadores.
En tanto, Víctor Cheva, productor de la región de Boquete, señaló que el problema radica en la política de los comerciantes, los importadores y los supermercados, que están reacios a recibir los productos nacionales, especialmente la cebolla.
Para el caficultor Carlos Enrique Landau, la erosión ha afectado las tierras altas, ya que se trata de una zona con pendientes pronunciadas y donde el régimen de lluvias es muy fuerte e intenso durante todo el año y asegura que de no aplicarse las medidas preventivas para corregir la erosión de los suelos, la producción disminuirá.
No obstante, Méndez y Cheva coinciden en que la productividad del suelo se mantiene en los niveles normales y que su rendimiento depende del manejo que cada agricultor dispense a su finca.
CUANDO LA TIERRA NO ESCAPA A LA EROSION
Los principales efectos de la erosión se pueden resumir en la pérdida de suelos superficiales y fertilización, ya que al ocurrir la erosión, una vez se haya aplicado el fertilizante, se encarecen los costos de producción para el agricultor. La pérdida de la capa superficial del suelo orgánico contribuye al empobrecimiento de los suelos, por ende se disminuye la capacidad productiva de los mismos.
Los agricultores señalan que para evitar la erosión se recomienda el uso de curvas a nivel en las pendientes que son muy pronunciadas, cultivos a nivel, se debe evitar el desmonte total, se deben rotar los cultivos y no utilizar maquinarias en suelos muy sueltos.
En ese sentido, Landau dijo que los agricultores están muy ilustrados en el tema y la mayoría está tomando medidas preventivas para evitar los efectos que trae consigo la erosión, pero advirtió que en lugares donde por mucho tiempo se presenta la situación y no se han tomado los correctivos necesarios, es muy probable que haya efectos negativos.
Aseveró que la actitud de los agricultores demuestra que están anuentes a acogerse a las recomendaciones técnicas específicas que se les brinde.
El caficultor explicó que existe una clara diferencia entre la región de Boquete, donde predomina el cultivo del café, planta que ayuda a prevenir la erosión y Cerro Punta, donde se siembran productos hortícolas en suelos mecanizados. La diferencia radica en que ambas actividades tienen un manejo diferente. Según Landau el problema puede ser más serio en el área de Cerro Punta; ya que posiblemente haya más pérdidas anualmente, debido a las fuertes lluvias que azotan el lugar.
Méndez reiteró que la campaña negativa en contra de los productores hace más daño que la erosión, porque el agricultor está aprendiendo a cuidar los suelos, mediante capacitaciones brindadas por entidades tales como el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP) y otros organismos.
El vocero expresó que los productores están conscientes que no se pueden adquirir más tierras en las montañas, porque las mismas pertenecen a los parques nacionales, además del elevado valor de éstas; todo esto motiva al agricultor a cuidar lo que tiene, por lo que ha disminuido la tala de árboles, que es una de las principales causas de la erosión.
OBSTACULOS EN EL MERCADO NACIONAL
La producción de legumbres tiene un costo elevado y los problemas que enfrenta el sector productivo se deben principalmente a la falta de comercialización en el mercado nacional, que ha sido un punto primordial en la disminución de la cantidad de terreno cultivado.
Según vislumbran el panorama, la mayoría de los productores señalan que tendrán que reducir el campo de trabajo y con ello, aumentará el desempleo, especialmente entre los integrantes de la etnia Ngöbe, que son contratados para realizar trabajos en los campos de cultivo.
Entre las legumbres que mayor margen de ganancias rinde por hectárea cultivada están la papa, cebolla y zanahoria; por otra parte, el apio es un producto que está sometido a las variantes en el precio.
El hombre del campo enfrenta problemas al momento de decidirse a sembrar determinado cultivo, debido a las grandes variantes de los precios en el mercado y las condiciones del clima, lo que influye en gran medida sobre las cosechas, ya que si hay mucha lluvia aumentan los costos de producción, y los riesgos de que los cultivos sean dañados a temprana edad.
Otro de los temores que se tiene sobre el sector es el aumento del salario mínimo a B/.500.00, situación que disminuiría drásticamente la mano de obra, ya que muchos productores no podrán pagar por los servicios recibidos.
Agregaron que los trámites en los procesos crediticios no permiten que los productores ejecuten con rapidez los proyectos y muchos se encuentran morosos desde 1999, debido a la falta de mercadeo de las legumbres, las cuales se perdieron en gran escala.
No obstante, uno de los voceros comentó que la actitud asumida por parte de la mandataria de la República, Mireya Moscoso, y el ministro de Agricultura, Alejandro Posse, de retener los permisos de importación de los productos agrícolas ha mejorado las ventas de ese sector; sin embargo, manifiesta que de no cumplirse las promesas gubernamentales, se verán abocados a perder las propiedades que pusieron como garantía ante las entidades bancarias, ya que la mayoría mantienen deudas con el Banco Nacional y el Banco de Desarrollo Agropecuario.
Indica que la insistencia de los importadores de adquirir productos del extranjero radica en el margen de ganancias que se obtiene; sin embargo, la calidad del producto no es mejor.
DESARROLLO QUE NO AVANZA
En la reconversión de los productores de tierras altas iniciada en la administración del expresidente Ernesto Pérez Balladares se destinaron B/.11.5 millones, los cuales se utilizarán en un período de cuatro años. A juicio de Serapio Méndez, presidente de la Asociación de Productores de Tierras Altas, dicha reconversión solamente benefició a las personas adineradas; toda vez que se necesita hacer una inversión de varios miles de balboas para poder entrar al programa.
Aunque el programa plantea que el gobierno central debe asumir el 50% de la inversión, los pequeños productores sostienen que no pueden tener acceso al mismo, debido a los altos costos; además, los trámites para un préstamo agropecuario conllevan un largo proceso y en ocasiones no se llega a feliz término, porque no son sujetos de crédito, además de que los fabricantes de los conocidos invernaderos atienden en primera instancia a quienes les pueden comprar más cantidad.
Méndez asegura que "la mal llamada reconversión agropecuaria no ha traído beneficios a los pequeños productores y califica el proceso como un atraso o una distracción montada por el pasado gobierno".
Agregó que la disminución de los aranceles fue una medida apresurada de la pasada administración gubernamental que trajo consecuencias negativas para los agricultores, ya que con ello, aumentaron las importaciones, las cuales van en detrimento de la producción nacional
Por otra parte, Cheva dice que el programa de reconversión se pondrá en práctica a partir del presente año y se espera mejorar la calidad de los productos hortícolas y de esa manera cumplir con las exigencias del mercado y en un futuro no muy lejano prescindir de las importaciones de los rubros que se producen en el territorio nacional.
"Instamos a la comunidad nacional a consumir los productos que se cultivan en el suelo patrio, o de lo contrario, muchos pequeños agricultores tendrán que dejar de cultivar la tierra, precisamente por la falta de comercialización", puntualizó Cheva.