- 6 tumbas conforman el conjunto funerario que fue encontrado en entre 2008 y 2011.
- 4.70 metros de profundidad miden las tumbas que son estudiadas en el parque El Caño.
Investigadores que llevan adelante estudios en el Parque Arqueológico El Caño, en el distrito de Natá, temen que con la llegada de la época lluviosa se produzcan inundaciones en los alrededores del río Grande, lo cual podría causar serias afectaciones a las excavaciones que existen en el área.
Frente a esta posibilidad, el grupo de científicos se prepara instalando barreras de materiales especiales que puedan contener el paso del agua.
Carlos Mayo, investigador arqueológico de la Fundación El Caño, explicó que se han encontrado varias tumbas con mucho valor histórico que están siendo examinados de forma minuciosa, por lo cual los especialistas deben ser en extremo cuidadosos y protegerlos lo más que puedan.
“Si el río Grande llega a desbordarse, el agua podría pasar por encima del trabajo que realizamos. Por ello estamos colocando sacos de arena y de geotextil que evitarían que el agua ocasione daños en las paredes de las excavaciones”, dijo.
La arena usada absorbe agua y el geotextil consiste en una tela especial de color negro que mitiga el daño que pueda causar el líquido. El río Grande dista unos 500 metros del parque arqueológico y casi todos los años para la época de lluvias se desborda, es por ello por lo que los trabajos de campo son mayormente en “verano”, y en “invierno” se trabaja más en los laboratorios.
Actualmente en este sitio de la provincia de Coclé laboran simultáneamente varios arqueólogos, restauradores y antropólogos, entre otros expertos, que cada día buscan descubrir detalles de esta rica cultura indígena precolombina.
Valor histórico
El 15 de diciembre de 2011 se anunció al mundo el hallazgo en el Parque Arqueológico de El Caño de un cementerio en el cual reposan cuerpos de antepasados en Coclé. Incluso, National Geographic le dedicó su portada en enero de 2012.
Objetos de oro, cobre, huesos de animales y piedra de la zona fueron encontrados en las tumbas, artículos que están ayudando a descubrir las características y costumbres de los habitantes de la región, entre el año 700 y 1000 d.C.
Las investigaciones comenzaron en 2005 y tras ciertos indicios, se determinaron los lugares donde se iba a excavar.
Fueron seis las tumbas halladas. “En una encontramos ocho cuerpos, mientras que en la más grande, 28. Hay otras en las que no hemos podido determinar mucho porque eran depósitos funerarios perturbados por la construcción de nuevas tumbas, pero las investigaciones continúan”, dijo el investigador Cano.