Entre los problemas que se presentan en el corregimiento de Puerto Caimito está la deserción escolar, pues gran cantidad de niños se dedican a la recolección de conchuelas, como medio de sustento para sus hogares.
Considerado años atrás como un popular balneario para los residentes en el distrito de La Chorrera, en donde se podía disfrutar de "playa, brisa y mar", Puerto Caimito dista en la actualidad de poder ser considerado como un centro de recreación, a pesar de tener un fácil acceso por carretera y una cercanía envidiable de las residencias a la playa.
Hoy aún es posible encontrar parte de una estructura, que en el pasado sirvió como centro de recreación y en donde se servían comidas y bebidas, ofreciendo a quienes aún acuden en horas de la tarde, un maravilloso espectáculo natural; el cual envuelve a la persona en un ambiente de nostalgia.
Para quienes visitaron años atrás Puerto Caimito, cuando era considerado como un balneario, les será fácil recordar los paseos familiares que se organizaban y el poder caminar por la playa, hoy llena de basura y desperdicios, como resultado de la poca atención que a través del tiempo se tuvo para con este sitio. El resultado final ha sido una playa sucia y no recomendable para los bañistas.
Puerto Caimito es uno de los 18 corregimientos que componen el distrito de La Chorrera, una moderna carretera sirve de vía de comunicación para con el centro del distrito, a ello se suma la facilidad de acceso hacia el nuevo hospital que se construye y la existencia de los servicios básicos como luz, agua y teléfonos.
Entre los problemas que enfrenta esta comunidad está el incremento en el consumo de estupefacientes y el uso de armas de fuego, lo que se refleja en los decomisos que realizan las unidades de la Policía Nacional (PN), por lo que son frecuentes los operativos en busca de sustancias ilícitas.
Sin embargo, en esta lucha los miembros de la P N están en desventaja debido a los escasos recursos y unidades destinadas al cuartel existentes en este sector, lo que hace más difícil mantener una estrecha y férrea vigilancia a lo largo de la costa, situación que es aprovechada por los antisociales para cometer sus delitos.
En la actualidad el área costera de Puerto Caimito está catalogada como crítica, puesto que la situación empeora en esta comunidad portuaria que abarca desde el sector conocido como Playa Chiquita hasta Manzanilla.
Durante el tiempo que dura la veda del camarón, las autoridades deben reforzar la vigilancia en Puerto Caimito, puesto que existen quienes se dedican a la captura del marisco a pesar de la prohibición; algo que para los inspectores del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) se tornaba difícil de controlar cuando eran los encargados de esta tarea.
Según versiones de una de las personas que viven durante años de esta actividad, existen varios botes que aproximadamente a las 6:00 a.m. parten hacia lugares determinados, en Puerto Caimito, regresando a eso de las 9:00 de la mañana con varias libras de camarones.
Por otro lado, un estudio realizado por la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá, demostró recientemente que con el fin de aportar algún ingreso en su hogar, un alto porcentaje de niños en el corregimiento de Puerto Caimito en La Chorrera se dedica a la recolección de conchuelas.
Esta situación fue revelada mediante el estudio que fue presentado a la entonces Gobernadora de la provincia de Panamá, Susana Richa de Torrijos y que precisa que el 54.0% de los niños en este sector se dedican en la mañana a recolectar productos del mar, mientras que un 26% lo hacen en horas de la tarde.
Un 22.8% de los niños que se encuentran en primero grado de primaria, realizan hasta por cinco días trabajos de pesca en compañía de sus padres, recibiendo a cambio una remuneración menor en comparación con los que se encuentran en sexto grado.
El estudio reveló además la existencia de la explotación laboral, debido a que los niños que se encuentran en el sexto grado ganan entre B/.30.00 y B/.40.00 siendo esta cantidad un número muy reducido en comparación a los que perciben un menor ingreso por este trabajo, situación que implica la pérdida de clases por el simple hecho de ganar menos dinero.
En ese entonces la directora regional del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL), Blanca Castro, aclaró que no es posible hablar de una explotación infantil por parte de las empresas que compran estos productos, ya que son los mismos padres quienes los envían a trabajar a sus hijos, debido a las necesidades que aquejan al hogar.
Castro explicó además que lo que existe es una "explotación laboral familiar" y no en términos de empresa, siendo necesario el envío de algunos especialistas al corregimiento de Puerto Caimito para que hagan tomar conciencia a los padres sobre el trabajo de los niños en la pesca y la recolección de conchuelas.
El mismo estudio revela que un 20% de las personas que residen en el corregimiento de Puerto Caimito, sufren de alguna afección respiratoria debido a la mala calidad del aire que respiran en esa región, lo que trae consigo un aumento en este tipo de problemas en comparación con un estudio realizado en 1997 que indicaba solamente un 11.8 por ciento de afectados.
Un segundo estudio realizado el año pasado en el área reveló que un 10.4% de las personas en Puerto Caimito padecían algún problema de tipo respiratorio.
De acuerdo a la investigación, los moradores que se encuentran en contacto con una serie de agentes químicos como el formol, utilizado para el procesamiento de harina de pescado y que luego es vertido al mar produce la muerte de animales marinos, lo que trae, graves problemas pues las personas almacenan agua en tanques para el consumo humano.
Según los lugareños agentes como el plomo, potasa acústica que son empleados para la limpieza del área industrial y luego tirados al mar son los probables causantes de los síntomas de diarrea (29.2%) que sufren.
Este estudio incluye los problemas de abastecimiento de agua potable que enfrenta la comunidad, determinó que existían tuberías sumergidas en aguas negras, muchas de ellas con roturas, lo que se complementó con estudios anteriores; en donde el 80.16 % de la población reconocía que existían deficiencias en el suministro.
Este estudio realizado por la Facultad de Enfermería, advierte sobre la existencia de un 35% de niños con deficiencias nutricionales, de acuerdo a las gráficas de peso y talla proporcionadas por el Ministerio de Salud (MINSA); lo que arroja la existencia de una falta de seguridad social hacia las familias.
Las enfermeras encargadas del estudio sustentaron una necesidad de viviendas al habitar entre cinco a siete personas una misma vivienda, además de existir un porcentaje de drogadicción de 7.87 por ciento y de robos con un 2.53 por ciento.
En este corregimiento se encuentra establecida una planta procesadora de harina de pescado, que brinda la mayor parte de empleos en el sector, a pesar de que existe una tasa de desocupación del 3.20% y un 61.22 en problemas laborales; situación que se estimó no tiene nada que ver con la empresa.
A pesar de todo ello a lo interno de Puerto Caimito se están realizando una serie de cambios a fin de mejorar la situación de la población en cuanto a viviendas, para lo cual se intenta trasladar a unas 40 familias que actualmente residen en un área que se inunda hacia otra con mayores beneficios, desafortunadamente la negativa de las familias a salir del lugar es el mayor problema.
En su totalidad las casas están construidas sobre pilotes de madera para evitar que se inunden durante los "aguajes", y por estar cerca de los manglares el terreno es demasiado blando como para construir letrinas, por lo que las personas optan por defecar dentro de bolsas plásticas y arrojarlas al manglar.
Tal práctica podría ocasionar una epidemia, la cual las autoridades de salud han intentado en vano evitar, pues en el pasado se les donó una serie de materiales para la construcción de letrinas, pero las personas optaron por la venta de los materiales en vez de mejorar su situación de vida y el ambiente en que viven.
Con todo ello, Puerto Caimito sigue siendo un sitio en donde una inversión de limpieza de la playa y de mejoramiento habitacional, incluyendo la concienciación de la población, darían la oportunidad de crear un centro de recreación y de interés turístico.