Broce explicó al administrador regional de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), de la provincia de Los Santos, Néstor Vergara, que en la década del 70 se les otorgó esas tierras y les constituyó un asentamiento campesino.
Por eso ahora solicitan al presidente Martín Torrijos que "no eche por la ventana lo que hizo su padre", y les concedan los derechos de las tierras para poder acudir a un banco a solicitar un préstamo.
Detalló que en la isla se cultivan al menos unas 200 hectáreas de sandía, arroz, zapallo y los mejores frijoles de la región, por lo que piden ayuda para seguir trabajando la tierra y comercializar los productos e introducirse en la agroexportación.
"Nosotros necesitamos las tierras para trabajar, el pueblo está parado sin soluciones", acotó Broce.
Por su lado, Vergara manifestó a los moradores que se reunieron en el área para plantear su problema que "en ninguna isla del país se da título de propiedad; se otorgan derechos posesorios, y actualmente se están reformando algunos artículos de la ley de Vida Silvestre, y la Isla de Cañas es uno de los 35 sitios de áreas protegidas que existen en el país".
En ningún momento se le ha dicho a ninguno de los moradores que se les va a quitar los derechos posesorios, aclaró el administrador regional de la ANAM.
Explicó que lo que no se puede en Isla de Caña, es expandir el territorio agrícola debido a que no se puede contaminar el área natural con pesticidas que son muy utilizados en la agricultura.
"Como se trata de una isla, el uso de insumos agrícolas, pesticidas y demás, que son venenos para la naturaleza, y esos residuos se van al mar y a los esteros, no se pueden utilizar porque van a salir perjudicados en otros rubros como la concha, el camarón y la tortuga y entonces sí van a tener problemas", manifestó.
Vergara añadió que en la isla se quiere hacer un uso racional de los recursos, tendientes más que todo a la realización de la agricultura orgánica y minimizar el uso de los productos agroquímicos, aclarando que ninguna propiedad de los lugareños será expropiada.
En 1994 la isla fue declarada área protegida de Vida Silvestre, por la gran cantidad de especies de tortugas que habitan en el lugar. Es además un importante centro de producción agrícola.
De la isla salen cinco de las siete especies de tortugas marinas.
Fue declarada zona agrícola.
Tiene una superficie de 53 hectáreas e incluye una parte de la costa con 9 kilómetros de playas donde desovan cinco especies de tortugas.
Posee uno de los más grandes arrecifes de coral en el Golfo de Panamá (16 hectáreas). Es un refugio de especies marinas y aves.
Es visitada anualmente por ballenas yubatas y jorobadas, que emigran del Polo Norte y Sur hacia los cálidos mares del trópico, para aparearse.