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Recolecta basura en el vertedero para el sustento de su familia

Avilés tiene once años de trabajar en el vertedero. A pesar de las constantes quemas, nunca se ha enfermado.


El humo tóxico que emana de la incineración de gran cantidad de basura, en el vertedero ubicado en las faldas del volcán Barú, no ha sido impedimento para que muchas familias vivan en ranchos improvisados.
En este lugar, que opaca la belleza del turístico corregimiento, trabajan cerca de diez familias, recolectando materiales para el sustento de sus hogares.
Son apenas las 7:00 a.m. de cualquier día de la semana, y el señor Moisés Avilés Serrano llega al vertedero, caminando entre las frías piedras por el clima fresco del lugar.
De inmediato, su jornada la inicia visualizando cualquier pedazo de cobre, aluminio, bronce, papel o botella de vidrio para introducirlo en un saco hasta que llegue un carro, una o dos veces por semana para comprar esta mercancía.
Ya son once años consecutivos los que él tiene trabajando en el vertedero de Volcán, aunado a la recolección de zarzamoras propias, actividad que hace de vez en cuando en un terreno cercano.
"Un señor de David que le dicen "Toto", es el que siempre viene a comprar los materiales, pero no tiene horario fijo, porque a veces viene martes; otras veces, domingo y no tiene día específico para comprar", mencionó Moisés.
El cobre se compra a B/. 2.00 la libra; por el aluminio, pagan 0.50 por libra; igual que para el bronce; por el papel, se logra un precio de 0.10 por libra y las botellas a 0.05 cada una.
Moisés, de 54 años de edad, afirmó que la llegada de los vehículos con basura de diferentes partes es constante y, de allí, se logra obtener los materiales que ellos recogen para vender.
A pesar de que son bastantes personas las que participan en esta actividad, puesto que la mayoría trabaja en familia, el señor garantiza que nunca han tenido problemas entre ellos mismos, ya que hay espacio para todos.
La recolección de los mencionados materiales se registra durante todos los meses del año y, en el invierno, unas pequeñas casuchas improvisadas con palos, lonas o cartón son el mejor refugio que pueden tener estas personas, mientras dura la lluvia.
Moisés destacó que, por la competencia, lo máximo que logran obtener en una semana son unos B/. 30.00; pero esta ganancia varía de acuerdo con la cantidad que puedan recolectar.
"En la semana, a veces uno se hace B/. 4.00, B/ 6.00 o B/. 7.00, dependiendo de si uno está solo, el clima y otras cosas", manifestó.
Moisés señaló que se gana la vida honradamente, así sea recogiendo desechos.
Exhortó a las personas a que se ganen el pan de cada día, con el sudor de su frente y honestamente, porque no es bueno robar, ni hacer mal al prójimo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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