
La venta clandestina de huevos de tortugas parece estar ganándoles la batalla a las autoridades, pese a los controles que organismos como la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (Arap) y la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) aplican para intentar erradicar su extracción, trasiego y comercialización.
Esta actividad ilegal no cesa en diversos puntos del país, a los cuales los huevos llegan ‘importados’ de las áreas nacionales de desove. Vendedores ambulantes se siguen arriesgando en calles, mercados, bares y cantinas, principalmente en la ciudad capital y en las cabeceras de las provincias, donde alcanzan altos precios, pues para muchos su consumo aún sigue siendo una tradición.
Frente a esta realidad, la Arap ha anunciado que iniciarán operativos para evitar la mala práctica. Incluso, las cooperativas de transporte de la península de Azuero han sido debidamente notificadas para que sus afiliados no movilicen en sus vehículos a personas que lleven huevos de tortuga, so pena de multa.
Área susceptible
Precisamente, Los Santos cuenta con dos de las 11 playas escogidas en el mundo por las tortugas para desovar masivamente.
La Marinera e isla Cañas, en Tonosí, son consideradas verdaderos santuarios. Miles de tortugas, en especial la lora o verde, llegan juntas a la costa , entre junio y diciembre, a depositar sus huevos.
Para los conservacionistas, las arribadas son un privilegio natural que poseen estas playas, y que muy pocas personas en el mundo han podido apreciar. Pero también representan un constante peligro, ya que el trasiego de sus huevos, aunque es penalizado por ley, no ha podido ser controlado en su totalidad.
Y es que tanto compradores como consumidores parecen no saber que degustar este manjar podría acarrearles sanciones económicas, y hasta la cárcel.
Edison Cedeño, director provincial de la Arap en Los Santos, señaló que actualmente existen por los menos 20 bases legales que prohíben esa práctica.
Explicó que, apoyado en dichos recursos, cualquiera que sea encontrado en posesión de los huevos, carne o cualquier parte del animal podría enfrentar procesos con penas de prisión de entre tres y seis años.
Repercusiones legales
Aunque algunos opinan que el panorama ha mejorado, Cedeño reconoce que el tráfico de huevos de tortuga continúa.
En los últimos tres años, la Arap de Los Santos ha abierto 38 procesos legales. Los operativos realizados por dicha autoridad, con ambientalistas de Tonosí y comunidades aledañas, la Policía Nacional y el Servicio Nacional Aeronaval, también han dado buenos resultados .
“Los casos se han llevado hasta el final. Hay personas juzgadas y penalizadas, y algunos están en procesos que podrían conllevar cárcel. Los llamados hueveros son cada vez menos”, dijo Cedeño.
En Cambutal y Guánico, hay grupos conservacionistas que se han organizado para hacer patrullajes durante la temporada de desove y arribada para proteger los huevos de tortuga.
Inversionistas privados de las playas también cooperan con las labores de vigilancia en las áreas de desove. En caso de conocer de la presencia de hueveros, recurren a las autoridades para que apliquen los correctivos , explicaron.
“Estamos tomando las medidas para que baje el tráfico de huevos. Antes se veían en cualquier esquina personas vendiendo. Aún se da en cantinas y bares”, dijo el director de Arap.
Y es que los dueños de estos locales, así como los transportistas que permitan la venta o trasiego de huevos de tortuga, son considerados por las autoridades como cómplices de un delito ecológico, y pueden ser juzgados por permitir un acto ilegal dentro de sus propiedades.
“A las personas les decimos que si no hay mercado que los compre, la gente no los extraerá. Denuncie la venta de huevos de tortuga y llame al teléfono 311 para facilitarnos el trabajo”, puntualizó Cedeño.