P. Oeste. Es facultad de las instituciones de seguridad pública minimizar la creciente ola de delincuencia que actualmente vive el distrito de Arraiján, advirtió el alcalde Jaime Barroso.
"No es culpa de los alcaldes que en los distritos aumente la ola de violencia, sino de la pasividad de las instituciones de seguridad pública como la Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial (PTJ), si no lo creen, pregúntenle a la población cuando acude a esas instancias a buscar protección", precisó.
De acuerdo con Barroso, si bien es cierto que el alcalde tiene mando y jurisdicción, de qué le sirve al momento de llamar a la Policía para un operativo, además de que a éstos se les dificulta su labor por estar carentes de recursos como equipo rodante y falta de unidades.
Agregó que la seguridad social depende de la fuerza pública, por ende, los alcaldes tienen un poder coactivo, más no coercitivo, es decir, que le corresponde es a la Policía Nacional poner orden en las calles.
Además, que en cada distrito existe un encargado de la Policía Nacional del área y si el alcalde fuera el jefe de policía del distrito, entonces puede tachársele de pasivo, pero como primera autoridad no puede apersonarse al cuartel y darle órdenes de cómo deben contrarrestar la violencia.