Provincias

Reos están atrapados en cárceles enfermas

Investigación permitió conocer cómo viven los reclusos y sus problemas.


Viven como sardina en lata, duermen en el suelo entre aguas negras, tienen mala alimentación. Violencia y consumo de droga son parte de su ambiente. Aunque el 65% de esta población está saludable, las cárceles en la provincia de Herrera están enfermas.
Por primera vez, la Pastoral Penitenciaria de Chitré realizó un estudio médico, socio-psicológico con los privados de libertad para conocer la realidad de la Cárcel de Chitré, la de Mujeres en Parita y el Centro de Custodia y Cumplimiento de Menores, en la provincia de Herrera, desde una perspectiva científica.
El doctor Julio Suárez, miembro de la Pastoral Penitenciaria y promotor del estudio, explicó que de los 271 reclusos de las cárceles de Herrera, 171 aceptaron ser sometidos al análisis médico, socio-psicológico, lo que representa el 77.3 % de los privados de libertad.
Los internos fueron evaluados a través de entrevistas directas, que permitieron tener una visión más amplia de su situación. De acuerdo con Suárez, el estudio reveló que la mayoría de los internos duermen en el suelo porque no tienen camas, las condiciones de las infraestructuras son inadecuadas, mala alimentación, entre otros.
En la Cárcel de Chitré, el hacinamiento es alarmante porque las instalaciones tienen capacidad para un máximo de 80 privados de libertad y alberga entre 180 y 200, lo que influye en las precarias medidas higiénicas de este penal, aseguró Suárez.
Muchas veces los servicios de las celdas no funcionan bien y se dan derrames de aguas negras que contaminan no solo el área de los baños, sino que además llega al área donde los detenidos caminan y duermen, lo que pone en riesgo su salud, afirma.
También hay vectores que afectan de forma directa a los detenidos.
El deterioro y el mal estado de las cárceles de Chitré y Parita son evidentes. La de Chitré data de 1960, cuando funcionaba allí el Cuartel de Policía, y aunque se le han hecho remodelaciones y ampliaciones, no tiene el espacio físico ni las condiciones mínimas.
Las celdas no cumplen las medidas que se requieren y en algunas hay asignados hasta 34 internos, mientras que en Parita, la Cárcel de Mujeres está funcionando en una casa adaptada con este propósito y tiene dos celdas donde viven las internas.
Los privados de libertad dijeron que hay una mora judicial muy seria. Muchos han cumplido hasta ocho meses de detención preventiva sin haber sido sometidos a un juicio.
Suárez señaló que el 60% de los reclusos entrevistados no ha sido condenado y esto es un factor determinante para el hacinamiento que se registra en el penal, uno de los temas más serios en todas las cárceles del país.
Ante la realidad que encontró en estos penales, queda claro que la Ley 55, que se hizo para humanizar el sistema penitenciario y crear un sistema judicial adecuado, no se está aplicando porque el escaso presupuesto asignado no lo permite.
Para Suárez es urgente enfrentar la violencia. Es necesario que se invierta en infraestructuras que permitan tener espacios adecuados para los planes de resocialización que se implementan en estas cárceles.
La Pastoral Carcelaria no solo se dedica a evangelizar, y tal como lo explicó Suárez, ellos han venido realizando una labor tratando de apoyar a los reclusos con sus problemas familiares, judiciales, legales y de abandono así como los programas educativos que se desarrollan en medio de muchas dificultades.
El estudio se inició en septiembre de 2006. Se investigó el aspecto social, educativo, familiar y psicológico, además de la parte médica, para definir el perfil del detenido en esa región.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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