El legislador arnulfista Edwin Aizprúa negó que la aprobación de la ley de medicamentos implique que desaparezcan las pequeñas farmacias, como han expresado algunos propietarios.
Recordó que esta ley otorga un plazo de cinco años para que empiece a regir el artículo que establece un regente durante las horas que las farmacias permanezcan abiertas y de esa manera se evita que personas que no conocen del expendio de medicamentos los estén despachando.
Sin embargo, para el presidente interino de la Unión Nacional de Propietarios de Farmacias, capítulo de Chiriquí, Eugenio Montero, la realidad es otra, por que al aplicarse la ley muchos funcionarios farmacéuticos, que han aprendido la profesión a través de la experiencia, quedarán sin empleo.
En ese sentido, Montero agregó que aquel empleado que no pueda cursar estudios universitarios en la carrera de Farmacia, o que por su edad le sea difícil encontrar otro trabajo, definitivamente se sumará a la larga lista de desempleados existente en el país.
Por otra parte, Montero indicó que se debe regular la venta de medicinas conocidas como productos populares, ya que hoy día "estos conceptos se han prostituido".
A juicio de Aizpurúa la actual ley es mucho mejor que la anterior, sin embargo, se debieron hacer ciertas regulaciones más estrictas con las que se consiguieran precios accesibles.