En Los Santos la situación es igualmente triste y crítica, así lo aseguran los estudiantes, que no tienen ni un buen taburete para sentarse.
La Biblioteca Carlos Laureano López de Las Tablas presenta una situación semejante a su similar Héctor Conte de La Villa, porque el espacio es reducido, y a duras penas alcanzan las mesas y sillas para atender a los visitantes.
Como no tienen edificio propio, funciona en un local alquilado, B/. 100 mensuales.
La hemeroteca, por su parte, aparenta un depósito de viejas papelerías que se pueden deteriorar con facilidad, por falta de espacio y el techo parece coladera.
Amarilis Herrera de Medina, encargada de la biblioteca Carlos Laureano López de Las Tablas, señala que "prácticamente se han quedado atrás ante los avances tecnológicos como computadoras, internet".
La biblioteca Héctor Conte B. de La Villa de Los Santos, atiende un promedio de 500 consultas diarias, entre investigadores, escolares y personas que van a leer.
Según Lucrecia Ayala, administradora, una obsoleta máquina de escribir, rodean las viejas mesas y sillas de madera.
Los libros según la bibliotecaria Ubaldina Barría, los toma con sumo cuidado y repara con cartulina o cartoncillo para que sirvan un tiempo, por no tener el material adecuado. "Hemos hecho varias notas a distintas instituciones para pedir apoyo pero no recibimos nada.
Aunado a estas necesidades, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados (IDAAN) les lleva el recibo de agua, que tendrán que enviar al Ministerio de Educación para que cancele, porque las bibliotecas públicas no manejan presupuesto.
Las limitaciones de la Biblioteca Abelardo Herrera, en Aguadulce, provincia de Coclé, apuntan al poco material bibliográfico, que no alcanza para los 2,299 usuarios. Las enciclopedias son muy buscadas. La bibliotecaria Mélida Rodríguez dice que se necesita cambiar el techo, pero hay que invertir B/ 1,000.
A pesar de que no manejan un presupuesto, la morosidad con en el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) en en julio era de B/ 655.12. La misma data desde 1991, a razón de B/. 11.00 mensuales. Se desconoce qué entidad debe asumir el compromiso. Rodríguez afirma que con 24 años de servicio aún gana B./ 220.00.
Mayor número de funcionarios, la ampliación de las estructuras, equipamiento de computadoras y el incremento en el presupuesto, son algunas de las prioridades de la Biblioteca Pública Hortensio De Icaza de La Chorrera.
En todo Panamá Oeste solo hay 9 bibliotecas, ocho de las cuales son comunitarias y administradas por las juntas comunales o los municipios, siendo la Biblioteca Hortensio De Icaza la única que realmente cumple el rol de pública.
Guadalupe de Moreno, administradora, afirma que se necesita un nuevo edificio o al menos ampliarlo.
Hace falta renovar el área de referencia, el techo y la pintura y más personal para atender al público y la reparación de los libros de consulta, mucho de los cuales son mutilados por los usuarios, aseguró Moreno.
El único centro de consulta de los estudiantes en Santiago, cabecera de la provincia de Veraguas, es la Biblioteca Pública Julio J. Fábrega, que enfrenta serios problemas por falta de espacio y carencia de algunos recursos didácticos.
Este centro se ha quedado chico frente a la creciente consulta de textos de matemáticas, ciencias naturales y sociales, y diccionarios enciclopédicos desactualizados.
Una de las pocas ayudas proviene del subsidio que otorga el Municipio de Santiago y de las actividades de autogestión, que se realizan con mucha dificultad.
En Veraguas hay bibliotecas en Santiago, La Mesa, Soná, San Francisco y Atalaya.