La pesca artesanal, cada día es más difícil y peligrosa. Los pescadores deben ir lejos de la costa para localizar un cardumen, exponiendo sus vidas.
Tienen que enfrentar a los "piratas", quienes no se conforman con robar el producto, sino también los motores de las lanchas.
Durante todas las semanas, de playa La Ensenada, en el distrito de San Carlos, salen las "pangas" (botes o lanchas), en busca de los "pescaderos" para llenar unas cinco canastas de pescado, lo que representa una ganancia entre 30 y 50 balboas.
Reinaldo Antonio, quien tiene 30 años de experiencia en esta actividad comercial, aseguró que en años anteriores capturar peces no era tan difícil.
No existían tantos barcos, como en la actualidad. Ahora deben alejarse hasta isla Otoque, para trabajar mar adentro con la finalidad de obtener una cantidad razonable de productos del mar y poder tener algún tipo de beneficios.
Precisó que sólo de la playa La Ensenada, a diario salen más de 50 pescadores con el mismo objetivo.
Pero el problema no ese, sino que cuando llegan al supuesto lugar perfecto para lanzar las redes, se encuentran con otros cien botes más. Destacó que la competencia es bien difícil.
Explicó que para llenar cinco cajas de pescado, deben partir en horas de la tarde hacia los "pescaderos", tirar las redes y sacarlas a la medianoche, para luego volver a tirar los trasmallos y sacarlos del mar con los primeros rayos del sol, con la esperanza de sumar 600 libras de pescado.
Esta cantidad de peces permite pagar los gastos de comida, combustible, la embarcación y "poder cobrar algo".
Insiste en que no todos los días se logra una buena pesca, y con tristeza hay que irse "limpio para la casa" .
Por su lado, Daira Cano aseguró que si para los que se van lejos la "cosa está fea", para los que se quedan cerca de las costas la situación es peor.
Acotó que por ahora, lo único que se captura es el pez sierra, por ser ésta su temporada.
Además, afirmó que los pescadores están mal pagados. Al utilizar lanchas alquiladas, dependen del criterio del dueño de la embarcación para recibir un salario, el cual cobran semanalmente.
Agregó que aun así existe unidad entre los trabajadores, y que les ha servido para cuidarse cuando están en alta mar y en la misma playa, para las tareas de bajar los motores y descargar el producto de la embarcación.
En Playa Ensenada, existen varios centros de compra y venta del pescado, donde el producto es llevado directamente desde la embarcación, pesado y vertido en grandes tinas con hielo, para ser transportado en vehículos.
Sumado a los problemas económicos y de pesca, estos trabajadores del mar deben soportar cada fin de semana, las malas acciones de los que viajan en autobuses de paseo y que optan por llevarse las lanchas, defecar en ellas y causar otros destrozos.
Ellos, al igual que los propietarios de las tres fondas ubicadas en la playa, claman por una mayor seguridad por parte de la Policía Nacional.
Muchos de estos pescadores sobreviven de esta actividad comercial, razón por la cual están preocupados y esperan conformar una cooperativa, para salir adelante y así obtener mayores ingresos.
Se complica la actividad pesquera en el sector Oeste
A veces se trabaja toda la noche y la madrugada, para capturar media jaba de pescado.