Octavio Sánchez, del sector de Guarumal, asegura que en esta región se cultiva más del 50% de las tierras con este grano, pero reconoció que la situación es difícil, pues por un lado quieren comprarles el producto a muy bajos precios y por otro arriesgan mucho si no acceden.
La inversión por hectárea sembrada asciende a más de B/. 350 y el quintal lo quieren pagar a B/ 18.00 como máximo, lo que no representa ni el 50% de la inversión.
Apuntó que las ganancias no sirven ni para equilibrar las inversiones, pues sólo los insumos y la mano obra de la siembra son bastantes elevados.
Manifestó que están tratando de buscar una alternativa económica para muchas familias, en su mayoría indígenas que son las que se agitan dentro de los campos en el periodo de cosecha, pero es muy difícil decirles que la situación del comercio está dura.
Aunque compren el producto más baratos, el costo al consumidor en el mercado es el mismo, sostiene.
Los productores en Alanje solicitan a las autoridades hacer un balance de lo que ocurren en tierras chiricanas.
El frijol es un alimento que puede almacenarse por un tiempo prolongado. Además es una rica fuente de proteínas e hidratos de carbono, y una buena fuente de vitamina del complejo B.