El sacerdote manifestó que es lamentable que la gente caiga en este grado de indiferencia, pues es inaceptable que las propias familias se olviden de sus seres queridos que han fallecido.
Señaló que es inaceptable que se llegue al extremo de dejarlos en el cementerio hasta que las bóvedas se dañen y queden al descubierto; tomando en cuenta que estos fueron seres humanos que merecen respeto y consideración.
Explicó que es necesario que estas personas vuelvan a su corazón y no actúen de esta manera, independientemente de las diferencias que pudieron tener en vida.
Señaló que aunque se tratara de un enemigo la sepultura de un difunto debe ser cuidada con esmero y cariño.
El padre manifestó que el campo santo de cualquier comunidad es un lugar sagrado que se acondiciona y se bendice con agua y oraciones.
Mencionó que hay que prepararlo para que los restos de las personas descansen allí hasta el día de la resurrección como lo dicta la religión católica; de allí que los seres humanos no pueden, ni deben ser enterrados en cualquier lugar.
De acuerdo con el sacerdote, dar santa sepultura a los difuntos es un mandato cristiano y humano que no debe quedarse solo en el día del entierro.
Detalló que los familiares tienen que velar por cuidar este espacio de su ser querido y no cometer estas acciones por evadir un impuesto.
Reiteró que esta situación debe llevar a la reflexión no sólo cristiana sino también humana, porque el abandono de las bóvedas y el que existan restos olvidados deja al descubierto una indiferencia preocupante.
Agregó que la fecha es propicia para que todo el que tenga un familiar en un campo santo, lo recuerde.
Indicó que como orientador del pueblo de Dios propondrá oraciones comunitarias por estos seres olvidados y por sus familiares para que se hagan cargo de sus difuntos.
Erick Mendieta, quien desde hace muchos años limpia las tumbas de los familiares de su esposa, señaló que es alarmante lo que está sucediendo en el cementerio de Las Minas.
Manifestó que un gran número de tumbas y bóvedas están en total deterioro, por el abandono en que se encuentren y ni siquiera tienen una inscripción con el nombre.
Cuestionó que existan personas tan inhumanas que permitan que los restos de sus propios familiares queden al descubierto, como está sucediendo.
Mencionó que hay hasta cajones cambiados en bóvedas privadas, porque parecieran que lo que buscan es evadir responsabilidades y no pagar los impuestos, sin importar el vínculo que los unió a este difunto.
Muchos visitantes que comenzaron a llegar al cementerio con flores para sus familiares vieron con tristeza la situación del campo santo. La realidad es que más de 50 bóvedas están dañadas y muchas de ellas dejan ver cajones y restos de seres humanos que en vida seguramente compartieron con mucha gente y que ahora nadie recuerda.
Eduardo Franco, alcalde del lugar, reiteró que se mantiene el plazo de quince días para que las personas hagan conciencia y rectifiquen lo que han hecho con sus familiares.
Manifestó que si no hay respuestas, con mucho dolor tendrá que proceder a colocar estos restos que están al descubierto o en bolsas en una fosa común, así como los que estén en las bóvedas que por años nadie visita.
Los funcionarios del municipio limpian cada 15 días, el campo santo.
Se intensificaron los operativos, para tratar de cubrir las bóvedas que dejan al descubierto los restos de estos seres humanos que merecen el respeto de todos, independientemente del credo o la religión.
Se espera que en los próximos días acudan los familiares de los restos cuyas tumbas están deterioradas y procedan nuevamente a darles cristiana sepultura.