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Seguridad alimentaria está en manos de productores

Los productores solicitan alternativas para dejar de utilizar los agroquímicos en sus sembradíos.


La seguridad alimentaria del consumidor está en manos de los productores. Esto se desprende, luego que una finca de cebolla fue puesta en cuarentena, porque el dueño aplicó un agroquímico en un período que no debía.
Henry Ledezma, director regional del MIDA, explicó que cada producto químico que se vende en Panamá tiene que contar con un registro y un permiso por parte de sanidad vegetal.
Este departamento emite un listado de los productos que pueden vender las casas comerciales, y que sólo investigan las denuncias que se dan por usar sustancias no aprobadas.
Los informes del MIDA sobre los resultados a las muestras de cebolla que se enviaron de la finca en cuarentena, pueden tardar dos días, ya que se mantiene en análisis para determinar si está afectada o no.
Agregó que la aplicación de insumos a los cultivos agrícolas tiene que darse dentro de un período determinado y tomar en cuenta las indicaciones de las etiquetas que traen los productos.
Por su parte, Antonio Acosta, presidente de la Asociación de Productores de Cebolla de Tierras Altas (APROCETA), sostuvo que en el caso de la cebolla cualquier herbicida selectivo que se le aplique, debe hacerse en un máximo de 30 días antes de la cosecha, porque de lo contrario afecta directamente el producto.
"Lo que pasa es que hay productos que son para controlar las plagas, unos para las malezas sin afectar la planta de cebolla y otros que son estrictamente para matar cualquier tipo de hierba", manifestó.
Agregó que la calidad y seguridad del consumidor va a depender de la conciencia del productor en las prácticas agrícolas que haga. No obstante, hay productores que se esmeran por tener sus parcelas sin malezas para el momento de la cosecha no tener que estar obligados a hacer este tipo de actuaciones.
Acosta señaló que en estos momentos hay una sobreproducción de este rubro, en los secadores que tiene cada productor en su finca, mientras que hay varios miles de quintales en el campo que todavía no han sido trasladados, porque no tienen dónde ponerlos.
El problema se registra al momento en que los mercados comienzan a saturarse de cebolla, incluyendo la que entró por importación.
Este es un rubro que si no logra el secado que requiere, con facilidad se pudre y provoca serias pérdidas al productor.
Aunque la comunidad productora está en completo desacuerdo con la actitud asumida por el productor que tiene su finca en cuarentena, destacó que esto es consecuencia de una situación que el Gobierno no ha pretendido atender.
Detalló que si el productor gozara de excelente secadores de cebolla y con las bodegas para almacenarla, sólo les quedaría producir para abastecer el mercado nacional.
En Cerro Punta hay productores que han incursionado en la agricultura orgánica, pero los productos tienen un costo adicional.
87 productores en Cerro Punta tienen planificado para octubre producir unos 22 mil quintales de cebolla aproximadamente.
De acuerdo con información del gremio de productores, el consumo nacional de cebolla es de 35 mil quintales mensuales.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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