Cuando la pobreza forma parte de un hogar, es probable que existan momentos felices en familia, por compartir lo poco que se tiene.
Sin embargo, cuando se tiene que vivir pasando vicisitudes por la enfermedad de cuatro hijos que sufren de ataques y algo de retardo mental, ¿puede una madre sola vivir un minuto de alegría?
En la comunidad de Los Reyes de Santa Rita de Antón, visitamos una humilde familia que vive en una pequeña casa de quincha, a punto de caerse por los años y por efectos de la lluvia.
HISTORIA DE EDITH RUIZ PEREZ
En este humilde hogar viven cinco personas, la señora Edith Ruiz Pérez, madre soltera de avanzada edad, junto a sus cuatro hijos que casi son todos mayores de edad.
Según relata la señora, sus hijos deben ser tratados como si fueran bebés de cuatro y cinco años por su delicada condición.
Para Edith, no es fácil encontrarse en esta situación en la que muchas veces se siente impotente y desanimada al no poder hacer mucho por sus hijos que tanto la necesitan.
Los cuatro jóvenes padecen constantemente de mareos, "ataques que hacen que se les olvide todo", dice la madre con el rostro perdido y la esperanza de que alguien la pueda ayudar.
Explicó que al mediodía sus cuatro hijos presentan los "ataques y epilepsia", por lo que no puede atenderlos a todos al mismo tiempo.
Doni Javier Arquíñez, de 19 años, permanece en una situación más grave que las de sus hermanos, puesto que no habla, casi no camina, no recuerda nada, sufre de retardo mental, de ataques y en ocasiones no deja que lo vistan.
Doni generalmente se encuentra sentado en una hamaca con algunas piedritas o hilos en las manos para entretenerse.
Alexis Abraham Arquíñez, de 24 años, también presenta problemas de retraso mental y olvida las cosas; le dan ataques o epilepsia y cuando se siente bien es capaz de ayudar a su madre a cuidar a su hermano menor y a limpiar la casa con un machete.
Enrique Eugenio Arquíñez, de 36 años, es poco lo que puede ayudar a sus hermanos y a su madre, porque su enfermedad, que es parecida a la de sus hermanos, no se lo permite.
José Isabel Arquíñez, de 17 años, es el hermano menor y lamentablemente también se le ha manifestado la misma enfermedad que no le permite trabajar, ni siquiera estudiar.
La señora Edith comentó que ellos no pudieron ir nunca a la escuela porque la enfermedad se les manifestó a los cuatro y cinco años a todos, y que ella no entiende por qué, ya que nacieron bien sin ningún tipo de problema.
No obstante, las entradas económicas para esta familia son escasas. La señora tiene que dedicarse a cuidarlos. Cuando la situación se empeora, ella tiene que arriesgarse a dejarlos solos e irse a ver si se gana unos dos balboas para la comida. En otros casos, algunos familiares la ayudan.
La señora tiene dos hijos más, uno joven que trabajaba antes para ellos, pero que ahora sufrió un accidente y no les puede ayudar, y un hijo que ya se comprometió y tiene un vástago que presenta problemas similares a los de sus hermanos.
Los cuatro jóvenes aún estando pequeños fueron llevados al médico cuando se les presentó la enfermedad "y algunos galenos me señalaban que estaban bajos de hemoglobina y faltos de vitaminas, y les recetaron medicamentos, pero como el padre de ellos nos abandonó, ya no pude seguir comprando los medicamentos y la enfermedad fue empeorando por falta de tratamiento", dijo Edith.
La situación para esta familia es muy triste. A todo esto se unen las condiciones en que se encuentra la vivienda. Está hecha de quincha o barro y se está cayendo, mientras que las camas que éstos utilizan para dormir no son precisamente con colchones. Ellos viven y duermen en una pequeña estera, en el suelo, porque no tienen nada.
PRONTA AYUDA
Armándose de valor, la señora solicitó la ayuda de cualquier persona que le pueda suministrar alimentos y medicamentos para sus hijos, porque hay días que no tienen qué comer.
La única persona que por el momento les está ayudando es el representante del corregimiento de Santa Rita de Antón, dijo la señora Edith.
Desesperadamente también solicita materiales para construir su vivienda y colchones para los jóvenes.
En estos casos es necesaria la pronta ayuda del Programa de Ayuda Rápida para Viviendas de Interés Social (PARVIS).
Por su parte, el representante Santa Rita de Antón, Luis Carlos García, manifestó que "hay muchas familias pobres, con hijos que sufren de parálisis, pero este caso es uno de los más graves por el problema de salud y vivienda que se puede observar".
Mientras se conoció que por las gestiones del edil, los jóvenes serán atendidos por un especialista de medicina interna en el mes de noviembre.
En cuanto a la vivienda, García dijo que la situación se puso en conocimiento del Ministerio de Vivienda (MIVI) en Coclé, pero que aún no hay respuesta.
El representante hizo un llamado a la ciudadanía y a los organismos que tienen que velar por la seguridad social, para que apoyen a esta humilde familia.