Colón. Una mayor asistencia para los programas de resocialización, por parte de los empresarios, solicitó el director del Centro de Rehabilitación Nueva Esperanza, Carlos Durán. El funcionario subrayó que actualmente la institución penitenciaria que regenta, solo recibe el apoyo de la Dirección del Sistema Penitenciario y la Zona Libre de Colón.
Durán informó que bajo su administración se realizan todos los esfuerzos para utilizar a su máxima capacidad los talleres de ebanistería, tapicería y trabajos indígenas, en los cuales solo se desempeñan 42 internos y es necesario que tanto otras instituciones el estado con empresas privadas, preferiblemente de Colón, vuelvan la mirada a Nueva Esperanza y utilicen nuestros servicios, para así aumentar la participación de internos en estos planes y ejecutar nuevos proyectos.
El director Durán, expresó que gracias a este tipo de programas dentro de este penal se respira una atmósfera de calma y tranquilidad que recientemente rindieron sus frutos con una entrega voluntaria de armas pulso cortantes. Aseguró que en ningún momento se han presentado situaciones similares a los de la Joyita con internos molestos, pero reconoció que existen quejas que son atendidas de forma inmediata por la dirección para dialogar con los reclusos y alcanzar una solución al problema.
Por su parte, Elena Abrego, instructora de los talleres de producción, coincidió con el director del Centro en la necesidad de un mayor respaldo para estos programas. "En estos momentos contamos con una lijadora que nos donó la Gobernadora Luciana Peroza de Policani, y dos máquinas, una industrial y otras semi- industrial, entregada por la Dirección General del Sistema Penitenciario, el resto son maquinitas propiedad de los mismos internos que se la traen de su casa para realizar su labor".