Veraguas. Un verdadero martirio atraviesan los habitantes de la región Codriri de la comarca Ngöbe Buglé en cuanto a materia vial, toda vez que a parte de que las comunidades siguen sumidas en el abandono, las vías de acceso continúan en deterioro.
Los indígenas habitantes de estas regiones solicitan al gobierno nacional que de una vez por todas se hagan los esfuerzos necesarios para que las carreteras de este sector sean construidas de asfalto, pues los trabajos que se realizan para reparar las vías duran muy poco en vista de que el invierno y el tránsito de autos las deterioran.
Basilio Rodríguez, presidente del Congreso Local de Ñurun, comentó que este es un problema realmente delicado, puesto que por muchos años han estado esperando una respuesta de parte de los gobernantes para aliviar este problema, sin embargo, esto ha sido inútil.
Indicó que en la presente administración han iniciado nuevas gestiones para tratar de cumplir este objetivo, sobre todo luego de que la presidenta Mireya Moscoso el día 4 de agosto del 2001, declarara a la comarca como zona de emergencia social.
Mencionó que han presentado esta inquietud a la Comisión de Alto nivel formada por la presidenta y en el documento se adicionó una serie de proyectos destinados a buscar el desarrollo en el sector, para beneficio de la población indígena.
"La aspiración de los indígenas es que se les construya de asfalto las carreteras que consideran de vital importancia para el sector como lo son la que va desde Ojo de Agua hasta Altos de Chibirital, la del Prado hasta Buenos Aires, la de Cañazas a Los Valles y la de Cerro de Plata-El Peñón hasta Piedra Grande", comentó el dirigente indígena.
Cuando en 1997, bajo la administración del expresidente Ernesto Pérez Balladares se realizó el lanzamiento del Proyecto de Pobreza Rural y Recursos Naturales (PPRRN) por un monto de B/.39.5 millones, las esperanzas fueron fuertes para los indígenas, pues se habló de incluir la carretera de asfalto desde la vía Panamericana hasta Cerro de Plata.
Las pocas esperanzas que le quedan a los moradores de este sector están cifradas en el hecho que de estos territorios fueron declarados como zona de emergencia social, y con ello aún aspiran que las soluciones en cuanto a vías de comunicación, servicio de energía eléctrica, acueductos, centros escolares, lleguen a esta parte del país.