Un aparente problema que se registró entre algunos grupos de internos de la cárcel pública de David, ayer en la mañana, ocasionó que las visitas fueran suspendidas hasta segunda orden.
Al penal tuvieron que ingresar una cantidad considerable de policías que utilizaron gases lacrimógenos, según narraron algunos de los familiares que estuvieron presentes.
De esta misma manera la inseguridad ciudadana se acrecienta, lo que indica que los problemas alrededor son múltiples, pero un joven que está involucrado en esto aún puede salvarse, pero para ello necesita la ayuda de una persona que tenga la capacidad para lograr un cambio, sobre todo, de actitud.
Por eso, sostiene, hay que empezar a estructurar programas en conjunto en donde se incluya al joven, para que esta persona, que muchas veces es punto focal de bandas delictivas, tenga una arma de peso para enfrentar la presión que ejercen los grupos.
Dijo que las sociedades siguen siendo las mismas, más bien lo que ha cambiado es nuestra escala de valores.