Rodeados de aguas negras y soportando los fuertes olores putrefactos que emanan de las zanjas y los sistemas de alcantarillados aledaños al punto fronterizo entre Panamá y Costa Rica, permanecen los miles de ciudadanos ticos y panameños que laboran en los locales comerciales ubicados en el sector.
La queja fue interpuesta una vez más por varios afectados, luego que la situación se ha agudizado en los últimos días, a consecuencia de los constantes y torrenciales aguaceros caídos sobre la región.
Durante sus declaraciones, los afectados expresaron estar completamente cansados de soportar durante ocho horas y más, los olores desagradables, sin que las autoridades de ambos países se dignen en solucionar inmediata y definitivamente la problemática que día tras día se agrava.
"Resulta insólito que nadie puede arreglar la anomalía, porque vemos que transcurren los gobiernos, pero el malestar continúa", enfatizó.
Los denunciantes señalaron que el problema no es nuevo; sin embargo, mostraron su preocupación, ante el temor de que surjan algunas enfermedades de tipo infecto-contagiosas, sobre todo cuando se acerca el mes más lluvioso de toda la temporada invernal.
De igual forma, reiteraron que en el sitio se venden toda clase de productos alimenticios, por lo que no es conveniente la permanencia de las aguas negras.
Asimismo, subrayaron que en el lugar convergen muchos turistas, quienes además de observar la horrible estética de la zona, podrían contraer algún virus, lo que sería desastroso para la imagen internacional de Panamá.
Los manifestantes hicieron un llamado a las autoridades designadas de la Comisión Binacional (encargada de atender los problemas en el cordón limítrofe), para que atiendan con prontitud la seria dificultad, antes de que se registren sucesos que lamentar.