Colón. El dolor que produce la pérdida de un ser querido no se puede explicar con palabras, sobre todo si no se tienen los recursos para darle la cristiana sepultura. Por esta triste situación atraviesa la familia Chifundo Brown.
La madrugada del 25 de diciembre, el menor Anthony Joel Chifundo Brown, de 17 años, caminaba por la calle 7, avenida Herrera, rumbo a su casa, ubicada a sólo una cuadra en la calle 6, avenida Bolívar, para estar con su familia a la hora de la celebración.
El joven el pasado 4 de diciembre había cumplido sus 17 años, y había viajado desde Bocas del Toro hasta la provincia de Colón para estar con sus padres, tíos y abuela.
Tres disparos que no eran para Anthony destruyeron sus sueños de convertirse en un jugador de fútbol. El joven, minutos antes, había visitado a su novia que reside por la calle 8, avenida Herrera, pero de pronto estuvo en el lugar equivocado, en medio de "un tiroteo".
La víctima, cuya familia asegura que no pertenece a bandas ni mucho menos era delincuente, recibió dos heridas de bala en la espalda y una en el abdomen, que le segaron la vida camino al Hospital Manuel Amador Guerrero.
La madre del joven, Sandra de Wilson, relató que Anthony vivía en Bocas del Toro, pero sólo vino a pasar la Navidad y el Año Nuevo. Tenía dos semanas de estar en Colón, pero le comentó a su madre que quería irse porque no le gustaban los hechos de violencia.
El menor le había pedido a su mamá unas zapatillas que no pudo comprarlas a tiempo porque le dijo que lo haría después de la Navidad. Su sueño era convertirse en un "jugador profesional de fútbol". Para ayudar a su familia vivía en Bocas del Toro y trabajaba en el muelle de Almirante como ayudante en diferentes labores.