Provincias

Trillizos viven en precaria situación y en tierras invadidas

La situación es preocupante por que la madre dice que ya no puede darle leche materna.


UNA pequeña cama sucia y llena de huecos, como sacada de un basurero; sirve de lugar para dormir a los trillizos Yoel, Pedro y Domingo Girón, quienes apenas tienen dos meses de nacidos.
Ellos tienen que compartir el lecho con su madre y su padre debajo de unas lonas, que sujetas a unos palos, sirven de hogar improvisado. Para colmo, las tierras son municipales y han sido invadidas por ellos y 25 familias más en la ciudad de David, provincia de Chiriquí.
Al lado del viejísimo colchón, y separado por una lona, se encuentra otra cama hecha de palos y cartón; ahí duermen otros familiares de los trillizos, mientras que sus otros cinco hermanos tienen que distribuirse dos hamacas, en donde se acomodan los que puedan y el resto duerme en el suelo.
Hace dos meses que Juventino Girón se trajo a su mujer embarazada, Celia Bejerano, del área de Hato Corotú en la comarca Ngöbe Buglé a la ciudad de David, sin sospechar que en el vientre de su compañera, quien ya tenía otros ocho hijos más, había trillizos.
Bejerano comenta que en principio vivieron en un área cercana a la Villa del Indio y ahora se ha visto en la necesidad de trasladarse con su gran familia a estos terrenos que se ubican cercanos a la barriada Los Abanicos en las afueras del centro de David.
Sin trabajo ni nada que comer y con la carga de cuatro hijos suyos y tres de su mujer, tuvo que conseguir los palos y las lonas viejas con un compadre, para instalar el pequeño refugio que no los cubre mucho del sol ni de la lluvia cuando esporádicamente cae.
"En ningún lado he conseguido trabajo y estamos comiendo una comida que yo conseguí, pero yo necesito ganar algo para comprar la leche de los niños, porque todos comen y a veces no hay nada", dijo.
Mientras Celia Bejerano mecía a sus tres pequeños hijos, en las únicas hamacas disponibles, comentó que antes de que el representante de David les diera unas bolsas de comida, tenían que comer plátano que Juventino conseguía y a veces un poco de arroz. Los bebés, según ella, ya dejaron de tomar leche materna porque ella no tiene para darles y sólo están tomando una leche de lata que les entregaron algunas personas, pero ya se está acabando.


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215510
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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