Recordando pasajes de la Biblia, que el maestro Isaac Antonio Álvarez Herrera, predicó de casa en casa en su comunidad, familiares, amigos y compañeros, le dieron el último adiós, ayer.
El maestro Isaac Antonio Álvarez Herrera, de 49 años, fue asesinado de varios disparos el lunes en la noche en la comunidad donde vivía Santa Elena, por parte de varios sujetos que fueron sorprendidos robándose los cables de teléfono.
Ayer, durante el oficio religioso celebrado en el Reino de Los Testigos de Jehová, el pastor Ricaurter Gómez, exhaltó los dones del maestro Isaac, quien dentro de su ajetreada faena, siempre sacaba tiempo para enseñar a los jóvenes valores morales.
Junto a su féretro, estaban la familia que con tanto esfuerzo levantó: su esposa, Mayde de Álvarez y sus hijos: Isaac, David, Aroon y Estefani; sus rostros reflejaba la impotencia de no poder hacer nada contra la triste realidad de haber perdido un ser tan querido.
Dentro del tumulto de gente que caminaba detrás del féretro, sobresalía su pequeña hija Estefani, a la cual sus colegas recuerdan con nostalgia llegando a la escuela todos los días montada en una bicicleta con su papá.
"Eran inseparables, todos los días llegaba con su papá en la bicicleta y cuando estaban dentro de la escuela, ella siempre se agarraba del bolsillo de su pantalón, cómo lo va a extrañar ahora", comentaba una colega.
Ayer, casi simultáneo con el funeral del maestro Isaac, sus supuestos asesinos eran trasladados a la Personería Municipal de La Chorrera, donde serían indagados en torno a este repudiable hecho.
Lamentablemente, es poca la cooperación de las autoridades en las investigaciones de este caso.
El maestro Isaac Antonio Álvarez, nació el 3 de febrero de 1957, en el distrito de La Chorrera.
Se graduó de maestro de enseñanza primaria en el Instituto Normal Rubiano en 1975 y obtuvo el técnico en Artes Plásticas en el Colegio de Artes Plásticas en 1986.
En sus 49 años, ejerció 30 años en regiones educativas del país, como San Blas.
Último adiós al maestro y luchador comunitario
Allegados al educador temen por su esposa e hijos. Es posible que se muden del sector.