Se trata de un museo, cuyo equipamiento está aún en su etapa inicial, que pretende dar a conocer parte de la historia panameña mediante la exposición de muebles, libros, esculturas, lámparas y artefactos de antaño.
Aunque algunos artículos están a la venta para coleccionistas, en su mayoría extranjeros que se han radicado en Panamá, el naciente museo tiene mucho que ofrecer.
El museo es parte de una iniciativa de Matildo Escudero, propietario del museo, quien recorre el país intentando ubicar más piezas para exponer y poner a la venta.
Escudero indicó que la mayoría de las piezas han sido obtenidas con recursos propios.
Dijo que posee herramientas usadas en la construcción del puente de Las Ameritas y del Canal; además de textos con más de 180 años.
Agregó que con gran dificultad se mantienen muchas piezas históricas e incluso el mismo museo, el cual se ha visto obligado a cerrar durante los primeros meses de este año, por la poca afluencia de público y el escaso apoyo de las autoridades locales.
Escudero atesora en el museo los carruajes que eran tirados por máquinas de vapor, animales o trabajadores y que fueron usados para transportar tierra para la construcción de la calzada de Amador.
Aclaró, además, que el museo conserva objetos de todo tipo, lo que atrae principalmente a los turistas extranjeros y que componen el 98% de los asistentes, lamentando que muchas veces los panameños sólo acuden a "depredar" el museo.
Admitió que si bien el "museo no es de lo mejor", se debe tener en cuenta que es el único en Panamá Oeste y que está abierto a los educadores de forma gratuita, al igual que al público en general, quienes pueden mostrar a sus estudiantes una parte de la historia del país.
Hasta el mes de noviembre el museo se mantendrá abierto sólo los fines de semana; después, estará a disposición todos los días.
Uno de los artículos vendidos a un coleccionista fue la lámpara que utilizaba el barco "Canajagua", que transportaba encomiendas desde el interior del país hacia la capital y que se hundió en una de sus travesías.
A ello se suma un sillón que usó el General Omar Torrijos Herrera.
Algo más resiente y que llama la atención, es un grupo de cinco platinas que fueron confeccionadas por detenidos que purgaban condena en la demolida Cárcel Modelo, acompañadas por una de las rejas del penal.
Durante el recorrido por el museo se observó un proyector de películas del año 1930 y que se conserva en buenas condiciones.
Aunque es del otro lado del mundo, se exhibe un mueble bastante curioso y que mantiene pegado un certificado de autenticidad. Se trata de una caja de madera con pequeñas ventanas, usada en Japón para transportar a las novias al lugar del casamiento.
También se aprecia uno de los faroles que iluminó las calles de la antigua zona del Canal, específicamente cerca de la Escuela de Balboa.
Mantiene, además, artículos que pertenecieron al general Manuel Antonio Noriega, tres discos compactos con las noticias de las protestas realizadas por la Cruzada Civilista, entre otros.
En una repisa se puede encontrar una colección de máquinas de escribir.