"Un rayito de luz se apagó, pero fue la voluntad de Dios y, como cristianos, debemos respetar ese llamado", así lo indicó Federico Boyd, pastor de la iglesia Bautista La Nueva Antioquia, en Arraiján, durante el sepelio de la pequeña María Benítez, de 6 años.
Benítez falleció este fin de semana luego de que fuera atropellada por un bus de ruta de La Chorrera, en la Vía Interamericana.
La niña, que cursaba el primer grado en el Centro Básico General de Nuevo Arraiján, fue despedida por los hermanos de la congregación cristiana, con cantos y alabanzas.
En tanto, momentos de dolor vivieron los padres y hermanos de la menor, que permanecieron en silencio y en sus rostros se reflejaba la tristeza por la irreparable pérdida.
Marlene Benítez, quien también fue atropellada con María, postrada en una silla de ruedas por los fuertes golpes que recibió, estaba desconsolada, porque nunca más volverá a ver a su inseparable hermana.
Al finalizar el culto fúnebre, se dio lectura a dos resoluciones. Una del centro educativo donde asistía la pequeña y otra de los empleados de la cadena de Riande, donde actualmente trabaja el padre.
El pastor de la iglesia, durante la reflexión de la palabra, resaltó sus más sinceras condolencias a la familia Benítez, padres de la niña que era un ejemplo de la niñez congregada, consejera y amiga.
"En el último culto que participó María, la madre le pidió que le diera un beso en la mejilla, fue la última vez que pudimos estar junto a ella con vida", dijo el pastor Federico.
Mencionó que, cuando se enteró de la trágica noticia, no pudo contener las lágrimas, porque recordó aquel beso que nunca imaginó que sería el último.