EL RETO de seguir con la misión evangelizadora del padre Segundo Familiar Cano es un compromiso con el amor. El mismo que adquirió Pablo Hernández aquel día cuando se ordenó como sacerdote.
Y cómo no ver esta obra con amor, si fue el mismo padre Segundo, quien lo vistió de sacerdote y alimentó su corazón, con sus buenas obras, pasión por el prójimo y la oración. Más allá de un simple sacerdote, Cano fue para él, desde muy temprana edad, un padre que logró sacar de su interior lo mejor de sí, hasta convertirlo hoy en día en un siervo de Dios y de la humanidad.
Aunque el padre Segundo no está físicamente, el Encuentro de Renovación Juvenil, que durante 27 años él promovió para la juventud panameña, seguirá siendo el espacio de oración y reflexión que tanto bien le ha hecho a todo el país.
La empresa que el padre Segundo impulsó tendrá en Hernández su mejor gerente, pues desde muy niño aprendió la necesidad de sembrarla en cada alma para que la obra no muriera.
"Todo seguirá igual", afirma, con absoluta seguridad, porque el Encuentro de Jóvenes, que un día salió del corazón del padre Segundo y que se realizó consecutivamente gracias a la fuerza del Espíritu Santo, seguirá con mucha alegría en honor a su memoria y a la importancia espiritual que tiene para la juventud.
La tarea es grande y ante la designación que le hizo monseñor Fernando Torres Durán, como coordinador del encuentro y asesor de la Pastoral Juvenil Diocesana, los sentimientos son encontrados porque aunque está muy contento de seguir con la obra, está consciente de la gran responsabilidad que implica echar adelante un proyecto de tal magnitud.
Hernández salió de la Comunidad Santa Teresa de Llano Bonito donde trabajó durante muchos años y fue allí, en el trabajo pastoral en esta iglesia, donde descubrió su vocación religiosa.
Siempre estuvo muy cercano a la organización del Encuentro y conoce los detalles que el padre Segundo cuidaba, personalmente, para que todo saliera bien.
Esto le da confianza en el futuro del Encuentro, además de que alrededor de esta actividad hay muchas personas que colaboran y en la iglesia de Llano Bonito están las comisiones con sus respectivos coordinadores que trabajan arduamente para atender a los miles de jóvenes que se dan cita en Chitré para participar del evento religioso.
La experiencia de 27 años que ha dejado el Encuentro, como los frutos, son dos poderosas razones para seguir esta obra de Dios.
De acuerdo con este joven sacerdote, todas las pastorales que se han trabajado durante años en la parroquia de Monagrillo, los grupos, movimientos y la Comunidad de Jóvenes son la mejor garantía del Encuentro porque son ellos quienes lo realizan y el padre Segundo era el motor, el nervio, el ánimo y eso siempre lo tendrán en su recuerdo.
En cuanto a los preparativos de lo que será el Vigésimo Octavo Encuentro de Renovación Juvenil, señaló que espera la conclusión del novenario del padre Segundo, que se está desarrollando en Monagrillo, para continuar con la organización.
"El no ha muerto, siempre estará vivo en ellos y con ese espíritu van a seguir adelante como él siempre les enseñó".
Reiteró que fue él quién les mostró a Jesucristo y les repetía que había que trabajar por la obra de salvación en el mundo y por eso todos unirán esfuerzos para que esta actividad siga siendo el lugar de encuentro con ese Dios vivo que miles de jóvenes vienen a buscar a Chitré.
El Encuentro está listo, porque el padre lo preparaba con mucha anticipación y ya se habían redactado cartas, realizado invitaciones e incluso la cuña de promoción estaba grabada.
Ahora, sólo deberá seguir este proyecto juvenil dando lo mejor de sí, con su propio estilo y sin imitar a nadie, pero sí respetando la fuerza y el carisma que su promotor le imprimió.
Un siervo de Dios y de la humanidad
El padre Pablo Hernández seguirá la senda de Segundo Cano, quien influyó en su vocación.